"El hace como quiere, cuando quiere y dónde quiere"... Acta 322

Tuesday - Dec 02 2014

 

 

"¿Qué hay imposible para Dios?

El viento sopla como quiere y donde quiere. Nadie sabe de dónde viene ni hacia dónde va. Así es el Espíritu de Dios. Al viento no lo ves pero lo sientes. Palpas su presencia, sientes su intensidad; observas sus efectos. Así es con el Espíritu de Dios. Tú sabes que El está presente y que produce efectos; pero no puedes preveer ni ordenar su estilo. El hace como quiere, cuando quiere y dónde quiere. El usa los medios que El prefiere, los más ilógicos a veces o en la mayoría de las veces, para confusión y humillación de los sabios y prudentes de la tierra, quienes conciben y obran al modo o estilo de los hombres.

¿Qué actitud diferente les presentan las Sagradas Escrituras? ¿No habló una burra cuando el profeta se negaba a hacerlo? ¿No se manifestó Dios, en lo antiguo, por medio de los hombres menos aptos, quienes fueron sus profetas? ¿No se encarnó Dios en una Virgen, sin posibilidades de concebir, por su absoluta entrega a Dios? ¿No constituyo su Iglesia verdadera, a la cual deben juntarse todos, para serlo, con hombres ignorantes, frágiles, pecadores e imprudentes? ¿No hizo Dios a Pedro, la cabeza visible de su Iglesia verdadera, siendo el mismo un renegado y; no obstante, no es él, la fuente terrenal de cuya cepa se desprende la autoridad que tienen los pastores en cuyas fragilidades reposa la autoridad de esa misma Iglesia? ¿Fueron, acaso, los principales en lo antiguo, los depositarios de las revelaciones y misterios del que Es? ¿Fueron acaso los reyes y doctores? ¿Fueron los sacerdotes y sumos sacerdotes? ¿Fueron los ya escogidos, para su administración, acaso los oráculos humanos del que Es? ¿Recibieron ellos profecías? ¿Dialogaron ellos con el que Es, para ser adoctrinados y recibir, por elección directa y especial, lo que es el cuerpo de la doctrina de la Iglesia verdadera y sus fundamentos de dogmas y enseñanzas? ¿Fue Aarón quien recibió las tablas de la ley? ¿Fue Melquisedec quien recibió los mandamientos? ¿Fueron los mejores y mayores del sanedrín quienes recibieron los anuncios proféticos y todas las verdades reveladas, las cuales son el fundamento de mi Iglesia verdadera?

¿Por qué obra Dios de esta manera?

¿Quién puede hacerlo que cambie en su modo de ser y de hacer?

¿No ha sido por el hecho insensato de revelarse contra esto, que muchos escogidos han caído en pecado contra Dios, no obstante su rango y privilegios?

¿No ha sido por esto, que muchos escogidos con poder han caído en el mismo pecado de soberbia del faraón; que es el mismo de satán, el malo, mi enemigo?

Yo, el que Soy, el que Somos, hago según mi querer y beneplácito. ¿Quién puede, con prudencia, intentar modificar mi estilo?

¿No pecaron los doctores de la Ley, en contra del Dios vivo, a quien, con celo a su manera y su soberbia, decían o pretendían adorar? ¿No fue por eso que crucificaron al Mesías, creyendo con obstinada terquedad e insensatez, defender el plan de Dios y hacer su voluntad?

Dios es el Señor y, como tal , Dios hace según su voluntad, criterio y plan.

Francisco de Asís y Teresa de Avila, eran frágiles. No obstante, fueron elegidos y escogidos. ¿Quién de los jerarcas, sabios y poderosos de sus tiempos, fue preferido a ellos, en los designios inexcrutables del que Es?

Nadie pretenda, a ninguna altura y bajo ningún pretexto, alterar los planes, criterio y voluntad de Dios.

El Espíritu de Dios es como un río y se desborda y corre a su capricho. Déjenlo correr según su voluntad. Nadie se oponga pretendiendo detenerlo. Nadie lo detiene; porque eso es imposible. Pueden obstaculizar su avance y retrasar su marcha; pero al río de Dios nadie lo detiene.

No contraríe nadie, a ninguna altura y bajo ningún pretexto, el plan, criterio y voluntad de Dios. Déjenlo correr. Déjenlo hacer su voluntad. No se acarreen maldiciones. No quieran ustedes, sabios y prudentes al modo de los hombres, abusando de su carta y poderío, ser de la familia de los sumos sacerdotes y doctores que crucificaron al Mesías; que mataron a sus profetas; que martirizaron sus apóstoles.

Observen todos: el plan, criterio y voluntad de Dios se cumplen a pesar del mal hacer de los sabios y prudentes al modo de los hombres. Lo único que logran en su contra, es servir al malo, mi enemigo, en sus propósitos y, en tal forma, retrasar las obras del que Es; matar a sus profetas, martirizarlos e impedirles cumplir con prontitud lo que Dios manda.

No se engañen los que tiene poder y mando, al obrar con imprudente insensatez, pretendiendo celo por mi causa.

Recuerden: a Saulo lo devoraba ese mismo celo y por él, iba en persecución de mis obreros y mi causa, sin darse cuenta de que no era a ellos, sino a Mi, el que Soy, el Santo de los Santos , a quien perseguía.

Recuerden: el juicio se hará, a cada quien, por su manera de tratar al Buen Pastor, en sus ovejas más pequeñas y cuanto más en sus más pequeños elegidos, como vasos de barro portadores de un tesoro inestimable.

Si esto fue, esto es y esto será, ahora y siempre, de ese modo: Dios ha actuado, actúa y seguirá actuando, en todo tiempo, según su criterio, plan y voluntad.

Quien tenga oídos que oiga. Quien tenga ojos que vea. Los signos de Dios son claros. Pero nadie se engañe desentendiéndose de ellos. Teman, eso sí al Dios que pasa. Y, Dios puede pasar, bajo las condiciones más extrañas; porque El es imprevisible.

En ningún tiempo, Dios ha dado al hombre signos y mensajes que no sean claros, perceptibles y perfectamente comprensibles. Pero, en todo tiempo, los sabios y prudentes, al modo de los hombres, se han obnubilado y por soberbia, han desoído el plan, criterio y voluntad de Dios, acarreándose y acarreando a todos, males incontables, porque ellos no han sido los videntes y profetas.

Tiempo es de que abran todos sus sentidos, los unos y los otros: sacerdotes, jerarcas y pueblo raso. Abran sus sentidos y silencien los ruidos de sus vanidades y torpezas. Dejen que el Espíritu de Dios vivo les dé sensibilidad y los impulse.

Dios estuvo cerca, en los profetas y los asesinaron, para después alzarles muros de lamentaciones, en sus desgracias. Dios estuvo más cerca en su propia realidad y esencia, bajo la forma del Mesías y lo crucificaron, con el pueril propósito de preservar la Ley. Hoy Dios está presente, en este nuevo, novísimo y novedoso designio, queriendo individualizar, la redención, con un método simple, el Seminario "María Señal de Jesucristo", mediante el cual, al copiar el ser y hacer de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, cediéndose a Ella como esclavos, sin serlo, aciertan en el Arte-Misterio de ser cristianos. Y esto es, para todos, con rango y sin el, plebeyos y nobles, sacerdotes y laicos, fieles seglares y pastores.

Abran todos los sentidos. Sean prudentes con la sabiduría de Dios. El que tenga oídos que oiga. El que tenga ojo que vea."

 

Acta 322

Revista María Hoy
Bogotá, 
Viernes, Octubre 17, 1986 - 06:23