Sábado - Sep 03 2016
De nuestros sacerdotes - escuchar:
Lección
Nº 796
Sean luz y sal del mundo. Alumbren y den sabor.
- Dios es inconfundible; porque es el que es.
- Yo soy Dios, por eso soy inconfundible
- Lo mío es inconfundible; porque es lo que es, conforme a Mí.
- Quienes son míos, son inconfundible, porque son lo que deben ser, conforme a Mí y por eso, obran en concordancia conmigo y con lo mío.
- No traten de demostrarme; muéstrenme, que Yo me demuestro a mí mismo, cuando soy señalado con acierto.
- El que señala no necesita excesos de palabra, sin vida. La vida le da sentido a la palabra y por eso, aquella es elocuente, no por los excesos, sino por la precisión del contenido.
- Hablen menos; vivan mas. La vida es lo que da convencimiento, por su certeza inconfundible. Lo entienden?.
- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
SINTESIS
Yo soy la luz del mundo. Si ustedes son míos, serán como yo, luz del mundo; esto es: Señales vivas de Mí presencia, como María Santísima. Alumbren. Hace falta luz en la tierra en la que viven y den, a la vez, el buen sabor mío. Por tanto, sean el sabor; sean sal del mundo.
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

5,40 a.m.

Repitan:
Dios Mío:
Limpia mi corazón,
para que hoy día,
haga tu voluntad
y esté contigo.
Amén.

