"Dios es el Señor, y solamente El, puede hacer que ustedes sean señores, esto es, que tengan señorío." Acta 417

Viernes - Sep 23 2016

De nuestros sacerdotes - escuchar: 

Alaben a su Dios, que es el Señor. El único señor y único DIOS.

El es.

Adórenlo!

Adórenlo!

Adórenlo!

Repitan con los santos y los ángeles:

Santo,

Santo,

Santo...

Santo,

Santo,

Santo...

Santo es el Señor, quien todo lo puede, todo lo crea, santifica y perfecciona.

Amén, amén, amén.

Aspiren a ser limpios y a ser libres.

Limpios y libres de todo lo que no es de DIOS.

Esto es: vírgenes.

Oren, oren, oren....
Oren siempre.
Sean oración.

La inocencia es la mayor conquista de los hombres.

Si esto logran, serán, ustedes, señores de ustedes y de todo lo creado, como consecuencia de la presencia y de la acción de Dios, el Señor, el único Señor en ustedes.

Dios es el Señor, y solamente El, puede hacer que ustedes sean señores, esto es, que tengan señorío.

Ya se los he dicho: El señorío es dominio de sí mismo y de todo lo creado.

Pero eso no se logra sin limpieza y sin amor.

La limpieza o virginidad les da la capacidad o posibilidad.

El amor lo s hace.

La limpieza o virginidad les corresponde a ustedes, con la ayuda de Dios. El amor es el regalo de Dios, cuando son vírgenes; porque, en verdad, es la presencia de El, y el hacer de El.

El mundo en el que viven está hecho; para que ustedes lo disfruten y, por lo mismo; para que, en él, ustedes sean felices.

La felicidad no depende de él; sino de ustedes.

El mundo es como el vaso en el que se vierten aguas puras o aguas venenosas.

No es el vaso el que vitaliza o mata; sino el agua.

El vaso es apenas continente. El agua es lo que se contiene y, esto, es lo que decide.

Por esso el mismo vaso puede contener muchas cosas diferentes y antagónicas.

Ustedes, como el vaso, pueden contener a Dios y al malo, mi enemigo. Lo de Dios y lo del malo.

Para contener a Dios, ya saben el secreto:

Sean Vírgenes.

El gran programa que tienen a la vista es la virginidad.

Sean vírgenes.

Retornen al estado de inocencia de sus primeros padres antes de pervertir sus corazones. Esto es, de perder la virginidad y con ella, la presencia y el hacer de Dios en ellos.

No todo está perdido.

El fin, aunque es posible, no ha llegado aún.

Aún tienen posibilidades y esperanzas, como las tuvieron todos los creados antes del diluvio.

Aprovechen la experiencia y las lecciones recibidas.

El diluvio es una lección y es experiencia.

Sean prudentes.

Vivan y obren con prudencia.

Las lecciones que están recibiendo, en este modo insólito que usa Dios para enseñarles, son eficaces y son sabias.

Aprovéchenlas.

Sean inocentes.

Retomen el estado de inocencia por la virginidad.

Creen ambientes de inocencia, con la virginidad de ustedes.

Oren, oren, oren....
Oren siempre.
Sean oración.

Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen.

Sean vírgenes.