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Editorial:
"La sangre de los santos inocentes no fue inútil. Ese martirio, aparentemente absurdo, es como la gota de agua que el celebrante mezcla con el vino para la Consagración. Es la cuota del hombre, ofrecida en reparación por sus ofensas. Es el cero que pospuesto a la realidad del Dios que se hace ofrenda, para redención, se multiplica en gracias y alcanza la misericordia.
Dios, cada vez que recuerda ese martirio, se conmueve y, por ellos, sumados al sacrificio de Jesús, tiene compasión de esta humanidad que, se aparta con frecuencia, del camino de su Salvación.
En el desierto hay oasis que calman la sed y evitan que mueran muchos peregrinos y viajeros. Así, es la sangre de los mártires: un pozo de amor y de esperanza en medio de la insensatez y la locura. Por esa sangre, hoy, hay menos catástrofes y no se precipitan los castigos que deberían ser grandes y graves.
Saludemos, pues, con amor, a los Santos Inocentes, en este año que empieza y que es un año signado por la Luz. Aunque parezca absurdo: Dios retomará las riendas y de todos los abismos de la desesperanza, surgirán voces que clamen y esperen el milagro.
María Hoy, no puede ser indiferente. Por eso, ahora, desde ahora, y antes que suceda lo proclama!
Dios no esta muerto y María la Virgen sigue pariéndolo en la historia.
Saludemos la Luz, en este nuevo año, con la inocencia y pequeñez y mansedumbre de aquellos pequeños ofrecidos que sumaron su sangre a la Sangre del Cordero..."
viernes 28 de Diciembre de 1984
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Lección
No. 493
María Santísima es Madre, Maestra y Modelo de perfección.
1.- Si María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es la Obra maestra de Dios, es, por lo mismo, Modelo de perfección; de la perfección que Jesucristo pide y manda, cuando dice:
"Sed santos y perfectos
como vuestro Padre que
está en los cielos"
2.- María Santísima, al ser dada como modelo de perfección, es también dada como Maestra de esa perfección. Naturalmente Quien pudo darla es Dios.
3.- Dios, en su amor, vio que no era suficiente darla como Modelo y Maestra, para constituirla en el molde o camino de perfección y en su más alto grado, el cual se da -solamente- en la maternidad y en el amor materno. Por eso, la dio como Madre, para que sea, a la vez que el modelo, la maestra perfecta de todos sus hijos, que son todos los hombres, desde el primero hasta el último y sin distinciones de ninguna clase, ni siquiera por las categorías clasificatorias de "buenos" y "malos".
4.- María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es Madre, Maestra y Modelo para ustedes: buenos y malos, justos y pecadores, creyentes o no.
5.- María Santísima, como Madre, Maestra y Modelo, los lleva, de modo seguro y sin riesgos a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
6.- Jesucristo, el Salvador resucitado, Dios y hombre verdadero, es el Camino, la Verdad y la Vida. El los lleva al Padre, en el misterio de la Santísima Trinidad. Por eso, andar en Jesucristo, es andar en Dios.
7.- Andar en Dios es aceptar la salvación de Jesucristo y disfrutarla.
8.- El único Salvador es Jesucristo. Nadie se salva sino es por Jesucristo. Pero andar con María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, es medio seguro para encontrar a Jesucristo.
9.- María Santísima es el templo vivo y el sagrario viviente donde se puede encontrar a Jesucristo.
¿Dónde fue encontrado Jesucristo cuando se perdió siendo niño? ¿No fue en le templo? María Santísima es el templo donde se puede encontrar y reencontrar a Jesucristo.
10.- Sean prudentes: ruéguenle a María Santísima que los lleve a Jesucristo. Y hónrenla, para que el Padre se complazca con su obra perfecta y los bendiga.
11.- Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
12.- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
