De nuestros sacerdotes - escuchar:
..."Lo sembrado está en sazón. Y hay hambre de esos frutos en el mundo.
El mundo tiene hambre y sed de DIOS. Por eso necesita la virginidad, para recibir, vivir y dar a DIOS, como ya se les ha dicho.
No pierdan el tiempo en vanas congeturas ni en vanos esfuerzos.
Dejen el sazonar inútil, para los insensatos y soberbios.
Ustedes sean vírgenes.
La virginidad es la clave.
Y la Virginidad es muerte, para la Resurrección en el Señor, quien es la vida.
La esclavitud a la Esclava del Señor, es el medio eficaz para ser libres en la absoluta libertad que da el que es la Libertad.
Nadie será libre
fuera de DIOS,
quien es el libre.
Libérense esclavizándose al Señor. O no entienden las paradojas de Dios? Que es, sino ese, el sentido de aquella afirmación:
"El que pretenda guardar su vida la perderá. El que pierda su vida por amor a mí, la ganará?"
Qué creen que pasó con los primeros, sino esto?
Qué con Pablo?
Con Juan el Bautista?
Con Pedro?
Con Santiago?
Y con todos los demás?
Qué son los santos inocentes y los mártires en general; sino testimonios vivientes de la constante fidelidad de mi Palabra?
Crean. Confíen. Esperen.
Creer es una forma de morir y por lo tanto de ser virgen.
El que cree da de sí; para recibir a aquel o lo de aquel en el que cree. Y eso es morir; porque es despojarse o desprenderse de sí, en parte o en todo.
El verdadero creyente es el que se despoja totalmente de sí; para aceptar a Dios en plenitud y, ese, es el que puede decir con Pablo, "que él no vive; que es Cristo, Dios, quien vive en él": que tal y no otro, es el ejemplo de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y modelo para ustedes.
No frustren los planes de DIOS retardando ser y hacer como María, santos y perfectos, por la limpieza y libertad de todo lo que no es de DIOS.
El gran papel de María, es la estricta obediencia e incondicional entrega al plan, criterio y voluntad de DIOS. Por eso, ella, les repita infatigablemente, lo mismo que les dijo en las bodas de Caná de galilea en las personas asistentes:
"Haced lo que El os diga".
Esto es: lo que Yo, el que Soy, el que Somos, el Santo, el Único, el Uno y Trino, la Santísima Trinidad, palabra mía, les digo siempre: "Sean Santos y sean perfectos como el Padre Celestial."
Y, para eso, no hay otro medio, que llenarse de Dios, lo cual solamente se logra cuando son limpios y libres de todo lo que no es de Dios. Esto es: cuando son vírgenes, en el cuerpo, en la mente, en el corazón y en el espíritu, como María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, madre, maestra y modelo para ustedes.
Sean vírgenes.
Reúnanse para ser vírgenes.
Creen ambientes de virginidad. Por tanto, desechen toda clase de reuniones donde se cargen de maldad; donde halla murmuraciones, rencores, odios, malos propósitos y donde ustedes sean tenidos como señores y maestros.
No hagan ni se hagan señores, doctores y maestros.
Recuerden que hay un solo Señor, un solo Doctor y un solo Maestro:
Ese es Jesucristo, y Jesucristo es Dios, el que es, con el Padre y con el Espíritu Santo.
Despójense. Hay ya, entre ustedes, muchos señores.
Sean mansos y humildes de corazón; sean prudentes y sabios, con la sabiduría y la prudencia de Dios; no las de los hombres que son necesdad.
Mediten a profundidad esta gran lección."
Acta 508
Revista María Hoy
Bogotá
Sábado, January 7, 1989 - 01:03
