"Crean y confíen en el poder y en la misericordia del Santo Nombre de Jesucristo y verán la gloria de Dios." Acta 1.140

Sábado - Ene 03 2015

 

 

 

 

 

 

"- Hijos de la Luz: ustedes enciéndanse en ,la luz de Dios y alumbren.

No oculten la Luz que viene de lo Alto. Por el contrario: déjenla que alumbre y muéstrenla, en sus actitudes, a los hombres, sus hermanos; para que ellos también, movidos por el ejemplo de ustedes, anden con la misma Luz y la propaguen.

Lean, relean y mediten:

Hechos 3 y 4

No teman proclamar el santo Nombre de Jesús de Nazaret, a tiempo y a destiempo, con sus actitudes, sobre todo, y también con sus palabras.

El Nombre santo de Jesús es poderoso, todo poderoso, omnipotente y lleno del poder y la misericordia de Dios.

Recuerden: Jesucristo es el Señor y ante ese santo Nombre, toda rodilla se dobla en lo Alto, en la tierra y en los abismos.

¡Crean en el poder de Dios!

¡Vívanlo! ¡Confiésenlo! ¡Proclámenlo!

Jesucristo es el Señor

Y El les basta.

Mira, hijo, el mar que tienes a la vista. Mira su poder, su inmensidad; el constante y tremendo rugido de sus olas. ¿Qué crees que lo mueve? ¿Qué crees que lo contiene? ¿La inteligencia de los que gobiernan en la tierra y su poder? No, hijo, sólo el poder y la misericordia de Dios.

El hombre no puede nada ante el poder del mar. Sólo hasta donde Dios se lo permite. Pero el santo Nombre de Jesús, el Salvador, sí puede aplacarlo o impulsarlo con un solo gesto de su pensamiento. Lean, relean y mediten: Mateo 8, 24-27.

Crean y confíen en el poder y en la misericordia del Santo Nombre de Jesucristo y verán la gloria de Dios.

Para que otros crean ustedes testifíquenlo con la vida, con el ejemplo y también con la palabra de ustedes. No tratando de demostrarlo; porque quien demuestra a Dios es Dios mismo; sino mostrándolo o señalándolo ustedes como quien, para vender algo, lo señala.

A Dios, no lo olviden, se lo muestra, no se lo demuestra. Y la mejor forma de mostrarlo es con la propia vida y con las actitudes. De la luz se sabe que es la luz, solamente cuando se la enciende y se la deja brillar. Ante esa prueba, todo otro esfuerzo para demostrarla se hace inútil; porque, entonces, la luz se revela por sí, con su claridad y su calor.

El tiempo en el que viven es de interrogantes que requieren respuestas. Y la forma más eficaz de responder a las preguntas es mostrando o señalando lo que se quiere demostrar.

Este es el Señor; porque a mi me hizo ver o a mi me hizo oir. Estoy curado. Esto es lo único que sé.

Esas fueron las respuestas del ciego y del sordo, en el Evangelio y eso bastó para que todos reconocieran que, en quien los había curado había un poder, que no era propio de los hombres, sino de Dios. Y, el señalado, que era el Hijo de Dios vivo, el se demostró Dios a los hombres, resucitando, para gloria de Dios, entre los muertos.

No olviden esto:

"Dios se demuestra

cuando el hombre

lo muestra."

Ustedes muéstrenlo o señálenlo con la vida de ustedes y con su ejemplo y El se demostrará.

No teman. Lo malo que ven hacer por quienes desafían a Dios, para demostrarse poderosos, es como el parpadeo de las mechas a punto de apagarse, o como los estertores de los animales heridos a punto de morir. El poderío del malo, mi enemigo está vencido. No le teman, pero no se le acerquen. Por el contrario, ustedes acérquense a Dios y refúgiense en él; como los navegantes se acercan a los lugares seguros en los días de tormentas y allí se refugian mientras pasan los peligros que, de seguro pasarán y con la mayor presteza que como comenzaron.

Crean en Jesucristo y eso es suficiente para que tengan la certeza del cambio de las dificultades imperantes.

Crean y confíen en la Paz; pero fincada en el poder y en la misericordia de Dios, encarnada y presente en la Persona de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero; porque la Paz verdadera y eterna, antes que un calificativo es una persona. La Paz es Jesucristo.

Déjenlo reinar en ustedes y la paz reinará entre ustedes.

Propaga este mensaje:

"Si Jesucristo reina en ustedes;

la Paz reinará entre ustedes."

Por eso, de ahora en adelante, no pidan la Paz; pidan que Jesucristo viva y reine o gobierne en ustedes y desde ustedes.

 

Que su oración sea:

Dios Padre bueno: Danos a Jesucristo, Pan de Vida, ahora Y siempre. Amén.¡Que Jesucristo reine;que Jesucristo impere y tendremos paz; la paz que sólo Dios nos da! Con este propósito hagan una gran cruzada."

 

Acta 1.140

Revista María Hoy
Cartagena - Bolivar
Jueves, January 25, 2001 - 03:50