Convertirse quiere decir: ¡vuélvanse a Dios! "no lo ofendan mas"; "¡dejen de pecar!"

Monday - Jan 07 2019

..."Jesucristo no está mudo, no está manco, ni está muerto. ¡Vive! El está vivo y se sigue revelando y esa revelación es iluminada siempre por la luz inefable del Espíritu Santo. Nadie hablara por El; porque El es la Palabra, la Única Palabra de Dios. Nadie revelara nada por El; porque El, es la Revelación. Pero, El, si se revela, a Él, por si, y El revela, en El y por El, al Padre y al Espíritu Santo; porque, El es la Palabra y la Revelación del Padre y del Espíritu Santo, en el misterio, incomprensible para ustedes de la Santísima Trinidad.

Escuchen su Palabra, vívanla y practíquenla.  Es su propio consejo (Juan 14, 21 y 23) y el consejo de la Santísima Virgen haciéndole eco (Juan 2,5).

Jesucristo quiere que sean vírgenes, para que lo reciban, o vivan y lo den; para eso les aconseja convertirse. ¡Conviértanse! Y serán salvos ¡conviértanse! El Reino de Dios está cerca.

Convertirse quiere decir: ¡vuélvanse a Dios! "no lo ofendan mas"; "¡dejen de pecar!" ; "¡aséense bañándose en las piscinas de la gracia (confesión con el presbítero)".

Esta es la Palabra de Dios, que Jesucristo les revela permanentemente en su inalterable deseo de salvarlos. ¡Déjense salvar! Escuchando su Palabra, que vibra permanentemente; escúchenla, vívanla y practíquenla.

Esto les garantiza ser felices en esta vida y la otra.

La Espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los Hijos de la Hija de Dios, no les transmite una Revelación nueva, que no la hay; si no la constante Revelación e Jesucristo, Quien los invita constante, insistente y persistentemente a convertirse a El , en dirección del Padre Celestial. Bajo este aspecto, Jesucristo se sigue revelando clamorosamente para pedirles conversión. ¡Conviértanse! ¡Conviértanse!, ¡conviértanse! ¡Háganlo todos: pastores, presbíteros, religiosos y seglares! ¡Conviértanse todos; porque todos son pecadores!

¿Lo entienden?

Muchos se esfuerzan en erradicar el mal luchando o guerreando contra el malo, mi enemigo; pero, ¿no advierten que, el, tiene poderes sobre naturales que escapan, por ser superiores, al poder de ustedes? No hagan el ridículo; recuerden que "sin Dios nada pueden hacer". Por tanto cambien la estrategia: usen la ley de la sustitución. Si quieren erradicar al malo, mi enemigo, llénense de Dios y llenen de Dios todo lo de ustedes: familia, sociedades, actividades, etc. Solamente la luz destruye las tinieblas. No hay otro medio. En modo semejante. Solamente Dios destruye al malo y su poder. ¿Lo entienden? ¿Entienden porque muchos exorcistas caen en las redes del maligno y porque en muchos casos el remedio resulta más perjudicial que el mal que se quiere destruir? ¿Lo entienden?

 

¡Conviértanse!

¡Llénense de Dios! ¡Vivan su amor!

¡Practíquenlo!

¡Sean amor!

 

Y ya verán como derrotan al mundo, al demonio y a la carne. Esto es: verán como Dios los salva."

Acta 858

Revista María Hoy
Santa fé de Bogotá, D.C, 
Martes, Febrero 22, 1994 - 05:29