" Con humildad y mansedumbre, examínense, arrepiéntanse, conviértanse." Acta 1201

Martes - Jul 14 2015

..."El mundo, en el que están, necesita santos que, llenos de la perfección del Padre que tienen en el cielo, lo santifique, para que todos, en el sean santificados, en orden a la felicidad individual y colectiva  de cada uno y de todos.

En la iglesia y en el mundo hacen falta santos. Hay una dolorosa insuficiencia de santos y de santidad.

En la iglesia y en el mundo hay muchos, excepcionales y deslumbradores conocimientos, a niveles fabulosos; pero, en proporción inversa, falta la presencia de los excelsos atributos de Dios: amor, verdad y vida de gracia, que es la conversión hecha, únicamente, por Dios, el veraz, el amor y la gracia, que es la perfecta limpieza o vida de Dios o vida de gracia.

Como cuando en un caldero se acumulan los gases, existe el riesgo incalculable de que todo se les estalle en ustedes y en torno de ustedes, con resultados incalculablemente dolorosos.

Por eso es urgente e inaplazable que hagan el examen de conciencia...

Hay peligros que amenazan grandes catástrofes. Se les viene advirtiendo, como se hacían advertencias en los relatos de las Sagradas Escrituras y, ustedes, a pesar de ello, se mantienen indiferentes, como si fueran ciegos y sordos.

¡Despierten!..

Dentro de mis comunidades, en esta Espiritualidad de los Hijos de la Madre de Dios, hay también muchas grietas, que se convertirán, en lo porvenir, en grandes, graves y dolorosas catástrofes. Ellas no acabaran con la Espiritualidad, pero harán mucho daño, sino hay enmienda y conversión.

El desamor, el egoísmo, la soberbia, son fuerzas satánicas en contra de los propósitos de Dios. Por eso, de no enmendarlas, habrá mucho de que lamentarse en lo porvenir. Óiganlo.

Hagan el examen ordenado. Es tiempo de hacerlo. ¡Quítense los vendajes que les embotan la razón. Con humildad y mansedumbre, examínense, arrepiéntanse, conviértanse. No se engañen a ustedes mismos, quitándole importancia a sus maldades.

No hay uno de ustedes que en el fondo de la conciencia no encuentre algo, grande y grave, de que arrepentirse.

¡Oigan mi voz!

Escúchenla, vívanla y practíquenla..."

Acta 1.201

Revista María Hoy
Bogotá, D.C. y 30
Lunes, Septiembre 29, 2003 - 00:00