""Caminen. No se paren. Avancen. Acta 834

Jueves - Jul 02 2015

"Caminen. No se paren. Avancen.

Sigan adelante y arriba con renovadas fuerzas y renovadas esperanzas. Yo estoy y Yo les basto. Fíense de mí. Yo soy el que soy y aquí me tienen. Aquí estoy. Todo pasara; pero mi Palabra y Yo no pasaremos. Por eso no teman. Crean, confíen y esperen.

 

No caigan, ya se los he dicho; pero, si tienen la desgracia de caer, no se queden caídos; vengan a mí con renovadas esperanzas. Yo soy el Salvador de ustedes y Yo les basto. No vine y no morí y resucite para condenarlos. Todo lo hice para salvarlos. Déjense salvar. Créanme y confíen en mí. Yo soy el salvador de ustedes y Yo soy Dios, el Salvador. Yo quiero y Yo puedo salvarlos. ¿Por qué temen? Teman para pecar. Teman antes de hacerlo; pero no teman para arrepentirse y para venir a mí en busca de perdón. Sepan que cuando ustedes desean mi perdón, antes de que alberguen ese deseo en sus corazones y en sus mentes, yo me adelanto a perdonarlos, como lo he pintado en la parábola del hijo prodigo.

 

Sean limpios, sean inmaculados. Eso es ser virgen. Sepan que la virginidad es un estado proceso que se da constantemente por la gracia de Dios y que a pesar de sus ondulaciones, debe crecer. Y, ese crecimiento se da entre tropiezos, caídas y resurrecciones. Por tanto, nadie se crea seguro e inamovible en su sitio de perfeccionamiento mientras avanza sobre el mundo. Todos pueden caer y de hecho todos caen a menores o mayores abismos, según la gravedad de sus pecados; pero no hay quien no peque, de una u otra forma, entre ustedes. Serían soberbios y malvados, sino no reconocieran esta verdad, que es indiscutible. Caen y caerán en el pecado, porque hay piedras de tropiezos en la ruta. Pero no se queden caídos. Levántese y vengan a mí siempre con renovada certeza de mi misericordia. ¿Cuántas veces deben venir? Siempre. Siempre hijitos míos. Cada vez que caigan, y eso será siempre, porque son pecadores, levántense y venga a mí. Venga, beban y vivan. Yo Soy el Pan de Vida y el Agua que los sacia hasta la vida eterna.

 

Nadie, entre ustedes, se detenga a juzgar y a condenar a sus hermanos. No los he constituido jueces a los unos de los otros. Están en mí para ser justos y misericordiosos y eso significa mucho. Ante todo, cada uno de ustedes debe ser virgen, o al menos deben procurarlo. Y siendo vírgenes, están llamados a ser misericordiosos. Solamente quien es justo y ama, puede ser misericordioso. La misericordia es fruto de la justicia y el amor. Quien quiera que no ame y no sea justo, es tirano, pero no misericordioso.

 

Ustedes sean misericordiosos. Para eso, sean vírgenes. Y si son vírgenes son justos y aman. La virginidad les permite poseer a Dios, con Quien ustedes pueden ser y hacer en armonía con Él y según Él.

 

Levántense y caminen. No hagan alto, más que para hacer rectificaciones y orientarse. Ustedes son peregrinos en marcha hacia la vida eterna. En esa marcha se hacen y se deshacen tiendas; pero se avanza y el avance es hacia adelante y hacia arriba. Esto es, hacia Dios, quien es la Suprema Altura y la Irremplazable Meta. Yo soy el Alfa y la Omega, para ustedes; el Principio y el Fin. Vengan, vengan, vengan a mí con renovados bríos y esperanzas. Nadie se sienta relegado ni excluido. Yo morí por todos, para salvarlos. He pagado, por cada uno, un precio de rescate y caro: mi propia sangre y mi propia vida. Y, ellas, son monedas que no tienen equivalencias. Por eso, todo está pagado. Y, ésta es la garantía para ustedes. Vengan, pues, a mí, y dejasen salvar. Yo soy el Salvador y quiero y puedo salvarlos, si ustedes lo desean..."

Acta 834

Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, (DÍA DE LA MEDALLA MILAGROSA) 
Sábado, Noviembre 27, 1993 - 04:00