..."La recompensa, para ustedes, es que ha crecido la fe de ustedes en quien soy, por la certeza de lo que ha sido experiencia preciosa para ustedes.
Como a los primeros, les afirmo:
- Aun verán cosas más grandes.
Aun serán testigos de infinitas y extraordinarias manifestaciones de Mí poder y de Mí gracia.
Este fue el comienzo de una gran cadena de portentos.
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Sacerdotes tienen.
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Religiosas tienen.
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Un Obispo Santo y bueno ya tienen como padre espiritual que mucho bien dispensará por Mí asistencia y Mí querer.
Adelante, pues y benditos de Mí Padre.
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Nada teman.
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Nada los detenga.
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Nada los haga claudicar.
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Nada, absolutamente nada, detiene los ríos en marcha del amor del Santo de los Santos, del Todo poderoso, del Unico, invencible e inevitable Dios, el que soy, el que Somos, Dios, tu Dios y tu Señor.
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Manténganse en oración; porque, cada vez que obran de este modo, los que a Mí me siguen el tentador y malo se enfurece y pretende destruir, golpeando, con redoblada fuerza, contra los muros de Mí obra. Pero impotente es y está vencido.
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No teman, pero escúdense en la oración.
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Refúgiense en María.
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No dejen el Rosario.
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Usen la Cruz.
El soldado que en campaña, descuida sus armas y no vigila, es sorprendido y si no le mata lo hacen prisionero el adversario.
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Vigilen, pues.
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Estén atentos.
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Oren. Oren. Oren.
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Yo les basto.
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No teman.
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María los asiste.
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Refúgiense en sus brazos.
Ella está contenta.
Anoche, al saludarla, tú, y darle parte de Victoria, no la viste sonreír?
Ella sonríe.
Es feliz.
La han conocido más y mejor quienes te oyeron y quienes a todos los vieron vivir en Mí Unidad.
Yo los bendigo."
Acta 104
Noviembre 25 de 1985 - 08:35
