"-Sean luz y sal del mundo.
No teman.
Fíense en Dios, el que todo lo puede, santifica y perfecciona.
Él les basta.
Crean, confíen, esperen en Él.
Él Es. Él les basta.
Sean benditos, hoy y siempre, con la bendición del Padre, la bendición del Hijo y la bendición del Espíritu Santo.
Amén, amén, amén.
No se cansen de orar
Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
Imiten a María Santísima, la que es digna de imitar.
Ella es la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
Y, como tal, es Madre, Maestra y Modelo, para ustedes.
Ella no es modelo, por Ella, lo es, porque Dios está en Ella.
El Modelo, en verdad es Dios en ella. Él es el único Modelo verdadero.
Ella lo es, en tanto cuanto tiene a Dios. Y a Dios lo tiene en plenitud, por su virginidad; porque limpia y libre está de todo lo que no es de Dios y, por lo mismo y en cambio, solo tiene a Dios.
Para Ella Dios es el Señor. Su único Señor y único Dios.
Ella, en cumplimiento del plan, criterio y voluntad de Dios, se entregó a plenitud a Dios, por sobre todo y con todo, por ser Dios y Dios, en cambio, Quien no se deja vencer en generosidad, se le entregó sin reservas, llenándola de Él, en forma absoluta y eminente.
Por eso no es Ella, es Dios en Ella, Quien vive y obra y, por lo mismo, no es Ella, es Dios en Ella, el Modelo para ustedes.
Ella lo es, como muestra de lo que la creatura logra cuando Dios la colma.
Es el modelo terrenal de la creatura que se entrega, sin reservas, a Dios, como su Señor y Dueño.
Mirarla a Ella es imitarla es aprender un estilo; el modo eficaz de ser Cristiano.
Esto es: de cómo llenarse de Dios, por la limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
Ella, como modelo terrenal o creado, les enseña cómo imitar, a su modo, al verdadero Modelo que es Dios, el Increado.
En esta forma, Ella, se convierte, en Señal de Jesucristo.
Por eso, el primero de los Seminarios revelados, es "María Señal de Jesucristo"
Sean prudentes. Sean mansos y humildes de corazón.
Con prudencia, con mansedumbre y con humildad de corazón aprovéchense de los dones que el Señor les da.
No dejen pasar, por obstinación y por soberbia, las gracias que el Señor les da.
Estos seminarios; estas doctrinas; estas revelaciones insólitas, son gracias que el Señor les da, para la santificación o salvación individual y colectiva de ustedes.
¿Por qué pierden el pierden el tiempo dudando, cuando la finalidad es clara?
¿No recuerdan el sueño de Pedro, con respeto a la evangelización de los gentiles?
¿Creen que Dios se acomoda a la razón de ustedes y se queda, como manco y sin ingenio, en el modo o estilo de hacer su voluntad?
Piensen en esto:
¿Creen que es sensato dejarse morir de hambre discutiendo, con razones al alcance de sus luces, si se debe comer o no el pan servido y bueno, porque no ha sido traído por los servidores conocidos y servido en los platos de costumbre?
¿Verdad que desdeñar el pan por esas niñerias, es pueril y es insensato?
Mas aún: si el pan es enviado por el mismo panadero, pero con sirvientes diferentes y en platos diferentes, ¿no creen que es todavía más insensato?
Dios, en este ejemplo, es el Panadero y Él envía el Pan de su Palabra y de su amor con quien le place y del modo que le place.
¿Por qué pedirle cuentas y oponerse al modo de su hacer?
Todas las Escrituras les plantean estas mismas realidades.
Entonces, ¿quiénes son ustedes, para tratar de recordarle a Él un método distinto de aquel, como a Él le place obrar; esto es: según su plan, criterio y voluntad?
Abran todos sus sentidos y dejense guiar.
Dios es el buen Pastor
¡Escúchenlo! ¡Síganlo! ¡Déjense llevar.
El Seminario "María Señal de Jesucristo", les enseña, por el plan, criterio y voluntad de Dios, cómo llegar a ser auténticos. Esto es: cómo llegar a ser cristianos.
El seminario de Cristofinalización o ambientación, les enseña cómo, siendo ustedes individualmente auténticos, pueden y deben crear un ambiente que les permita ser, crecer, permanecer y dar frutos.
Vean, con humildad y con prudencia, la bondad y el alcance de estos Seminarios, como frutos que son del amor y de la misericordia de Dios, para la salvación individual de cada uno de ustedes.
No abriguen dudas en ustedes.
Sean vírgenes, para que puedan comprender el misterio o secreto que, el Señor, les está revelando con amor, mediante este insólito modo de enseñarles.
¡Desintalense! Bajen, con humildad a los niveles de la gracia que, hoy como ayer, los quiere como niños o sea vírgenes.
Esto es: limpios y libres de todo lo que no es de Dios para que Dios puede cogerlos de la mano y conducirlos, amorosamente, según su plan, criterio y voluntad.
Recuerden, una vez en el pasaje del Señor con Nicodemo.
¿Creen que lo ocurrido con él en sus circunstancias y en su tiempo, no puede ocurrir con ustedes, en el tiempo y en las circunstancias de ustedes?
Ustedes, los de esta Orden Trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, no teman, no duden, no se dejen desorientar y engañar, por la falsa prudencia de los sabios al modo de los hombres.
Vivan y obren, como el modelo terrenal que se les ha propuesto. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen en el arte misterio de ser cristiano.
Entréguense a Dios, como tal, con todo y por encima de todo.
¿Qué saben quienes afirman en su insensatez que esta manera insólita es alienadora?
¿No parecía lo mismo, frente a los sabios de su época, el modo de hacer de María y de los otros seguidores de Jesús?
Más aún: ¿no parecía lo mismo el modo de hacer de Jesucristo?
¿No fue por eso que lo crucificaron?
¿Quién tiene la razón, los prudentes de su época, al modo de los hombres, o los vírgenes al modo de María que siguieron las aparentes sin razones e insensateces aparentes de Jesús?
No habrá nada más eficaz en esta hora, para la evangelización, que estos métodos avalados por la experiencia de los siglos, en los cuales, como ya se les ha dicho, hay gloriosos precursores, ya santificados por la gracia del Altísimo y reconocidos por la Iglesia verdadera, como Luis María Griñón de Montfort y Alfonso María de Ligorio, dos grandes esclavos de la Esclava de Dios, precursores de este insólito modo del plan, criterio y voluntad de Dios.
No desmayen.
No bajen la guardia.
Crean. Confien. Esperen."
Acta 408
Revista María Hoy
Bogotá,
Viernes, Julio 31, 1987 - 06:51
