"...ÉL busca, infatigable y persistentemente. No para castigarlas, sino para salvarlas curando sus heridas con amor. " Acta 1.405

Tuesday - Dec 09 2014

 

 

 

 

 

"Hijos de la Luz, del Amor, de la Esperanza, de la Alegría, de la Autenticidad y de la Verdad:

No se aparten de la luz. La luz es Jesucristo, el camino, la verdad y la vida. Quien anda en Jesucristo y con Él, no anda en tinieblas y, por eso no tropieza y cae, pero, si por desgracia, tropieza y cae, no se queda caído; porque su gracia los levanta y los impulsa a continuar hacia adelante y hacia arriba. El "adelante" y el "arriba" es Él, quien señala siempre al Padre, como la única y verdadera meta. Por eso, cuando caigan, no se queden caídos; levántense con renovadas esperanzas y con absoluta certeza de que ahí, al frente de ustedes, está Jesucristo, porque, Él, es el buen Pastor. ¿Por qué creen que se inventó el sacramento de la reconciliación y a la vez el sacramento del orden, si no es para levantarlos y curarles sus heridas? Los hombres, creaturas pecadoras, no piensan así. Ustedes siempre encuentran motivos y razones para juzgar y condenar. Jesucristo, por el contrario, siempre encuentra motivos para comprender y perdonar. Ustedes, a pesar de ser malos e injustos, viven demandando justicia y gratitud a cambio de las pequeñas, caducas e insignificantes obras que produzcan. Cuando no logran eso, se consideran víctimas, a consecuencia de la ingratitud de los otros. Entonces, no perdonan, alegando mil y una razones, y, si logran perdonar, no olvidan. En desarrollo de la cátedra de la contemplación espiritual, cuando tengan esos arrebatos, acérquense a una iglesia y contemplen los confesionarios. Pienses que, si ellos existen es porque son señales de la misericordia de Dios. Cada confesionario, y cada verdadero sacerdote, les recuerdan que Jesucristo - Dios, es ofendido permanente y frecuentemente por la maldad de ustedes. Y qué, por su misericordia, siempre está dispuesto a perdonar y olvidar las ofensas recibidas, no una, ni siete veces, sino setenta veces 7, equivalente: a siempre ¿Lo entienden? ¿Me entienden? ¿Me entienden?...

... Ejercítense en reflexionar sobre la arrogante e inmisericorde actitud de ustedes frente a las ofensas recibidas, sean ellas grandes o pequeñas, confrontándola con la actitud de Jesucristo, frente a la ingratitud constante y reiterada de ustedes en contra de Él, ¿no ven su ejemplo? Jesucristo no sólo perdona y olvida siete veces las ofensas; sino siempre las ofensas y pecados. De eso les habla y testifica cada uno de los confesionarios. Piensen, mediten, reflexionen. No se queden caídos cuando pequen. La comprensión y la misericordia de Jesucristo los invita a levantarse. Él es el buen Pastor y ustedes, pecadores, son las ovejas extraviadas, a las que ÉL busca, infatigable y persistentemente. No para castigarlas, sino para salvarlas curando sus heridas con amor. En esto, tengan cuidado los pastores que son como el ladrón o el lobo, dispuesto siempre a castigar sin compasión, ¿lo entienden? ¿Me entienden?"

 Acta 1.405

Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Viernes, Marzo 14, 2008 - 02:43