"-¿Cómo están? ¿Cómo está cada uno de ustedes? ¿Están sucios? ¿Están limpios?.
¿Si hoy, en este instante, el Señor los llamase a cuentas, estarían en condiciones de rendírselas satisfactoriamente?.
¿Pasarían el examen y serian colocados a la derecha?.
Piensen, mediten y reflexionen esto. Cualquier instante puede ser "este instante" y como estén en él, serán juzgados, no por lo pasado, ni por lo porvenir; sino por lo presente. Esto no es un juego de azar; sino el negocio más importante, riesgoso y costoso de sus vidas: es "su vida misma" y con un aditamento de excepción: es "la vida eterna"; pero la de ustedes.
¿Lo entienden?.
No malgasten el gran tesoro que se les ha confiado y no desaprovechen las oportunidades que tienen . Piensen que ellas pasan y no vuelven. La oportunidad de este instante es esa y no otra.
Es irrepetible y única. Si ésta se desperdicia, se aprovecharán otras, pero no ésta, y nadie tiene seguridad de que habrá otra y de que esa la aprovechará.
Deténganse, mediten, reflexionen...piensen.
Cada uno, en cada oportunidad que Dios le da, es como un tahúr: lo juega todo.
En este año tienen la gracia de esta invitación permanente, persistente e insistente a que sean vírgenes; a que hagan ejercicios de virginidad, hasta adquirir el hábito, que es el estado-proceso de virginidad.
No se distraigan; esfuércense, luchen; háganlo a hora y a deshora; a tiempo y a destiempo.
Si lo hacen, Dios suplirá sus deficiencias, viniendo a morar en ustedes. A El le basta el querer, la decisión, la voluntad. La eficacia es suya; porque el eficaz es El.
Nadie piense que no podrá, si quiere.
¿No han oído decir, en el adagio corriente: "querer es poder"?. En Dios, esto, es un axioma, quien quiera puede. Quiera convertirse y Dios lo convertirá.
Revista María Hoy
Santa Fe de Bogotá, D.C.,
Martes, Marzo 22, 1994 - 03:00
