"¿Cómo van?. ¿Qué hacen?. ¿Cómo están?
¿Han perfeccionado sus criterios?
¿Me han descubierto al lado de ustedes, como los caminantes de Emaús?
¿Tienen certeza de que estoy resucitado y que estoy vivo?
¿Quién es el Dios de ustedes?
¿Soy Yo?. ¿Es Belzebuc?
¿Tienen ustedes un solo y único Dios?
¿Están seguros de quién es el verdadero Dios de ustedes?
¿Me prefieren sobre todo, con exclusión de todo?
¿Me comparten, dándome en sus actos, más que en sus palabras y en sus ritos?
¿Saben distinguirme y reconocerme, por mis gestos esenciales, no por las suposiciones de ustedes?. (Lucas 24, 13 - 20).
Recuerden esto:
Están en ruta y Yo, el que Soy, el Uno, el Unico con el Padre y con el Espíritu Santo, en el misterio de la Santísima Trinidad, los he elegido, para que sean luz y sal del mundo después de esta aventura (Juan 15, 16 - 17), y para que, andando conmigo, bajo mi misma dirección, se perfeccionen y perfeccionen sus criterios y sus hábitos, todos, los unos y los otros, los sacerdotes y los laicos, porque todos son imperfectos, todo son ciegos, sordos, necios y torpes. Y, en esto, el que tenga oídos que oiga.
No los he escogido para que sean maestros, señores y doctores, los unos con respecto de los otros; sino para que todos sean ministros o servidores míos, según los carismas recibidos. Por tanto, no sean necios; no se ufanen, ni se endiosen; desciendan al nivel de los honores en mí Reino, que es el de la entrega incondicional a mi servicio (Juan 12,24; Mateo 16, 24), única que les permite la eficacia.
No quiero oír decir que a alguien más que el otro, por este o por aquel motivo; quiero que cada uno de ustedes, sacerdotes y laicos, sea la semilla dispuesta, no a la vanagloria, sino para el inefable honor de la total entrega.
Quien quiera que se ufane, por el honor del rango, en mi servicio, sacerdote o seglar, no es digno de mi Reino, porque está listo a la traición, por su seguridad. Pues, ese puede caer en la tentación del rango, que, al enfatizarla, crea la idolatría de ese rango. Y, sepan, que no hay una tentación más fuerte que la "rangomanía". De ella desciende la infidelidad, por ella, muchos de mis servidores dejan de serlo, obnubilados por la idolatría o el fanatismo, dos enfermedades peligrosas y mortales, que surgen con frecuencia en mi servicio, cuando no se usan las vacunas propias: oración, virginidad, entrega.
Están a tiempo de hacer sus inventarios y balances; no de los errores y torpezas de los otros; sino de los propios errores y torpezas. Hagan alto y examínense todos, sacerdotes y seglares, con humildad y con prudencia. Al hacerlo, no piensen en los otros, para corregirlos, al modo de ustedes, y según sus propios criterios; háganlo pensando, cada uno en sí, para pedirle al Espíritu santo que le dé las gracias necesarias para ser perfectos, en sí, según mi propio mandamiento (Mateo 5, 48).
Si esto hacen y si lo hacen con humildad y con prudencia, Yo les aseguro que serán perfectos, porque, al ser humildes y al vaciarse de sus torpezas y maldades, por la acción del Espíritu Santo, serán vírgenes y Yo entraré en ustedes y les daré mi gracia, por la cual serán perfectos como mi Padre celestial, con mi propia perfección.
No es esta hora de recriminaciones. No se recriminen los unos a los otros; nadie se crea perfecto en sí y dueño, por tanto de la perfección, porque todos, sacerdotes y seglares, aún son niños en la perfección y, por lo mismo, están llamados a crecer en sí, como los niños, hasta llegar a la madurez que Yo deseo, para gloria mía y extensión genuina del Reino de los cielos.
Esta mañana divídanse en celulas trinitarias de trabajo, según antes se los he aconsejado. ¿Recuerdan las células que se formaron?. Eso les permitirá crecer en la oración y en la humildad. En cada célula, cada uno de sus integrantes, tenga presente la necesidad de ser vírgenes, para hacer la unidad. Por tanto, nadie se llene de soberbia pretendiendo ser mejor y mayor que el otro. En mí, ser mayor o menor, es consecuencia del grado de virginidad en que se esté. Y, recuerden que, "virginidad es limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios". De ese modo, el más limpio, siempre será el más apto. Pero, eso, sólo Yo lo sé. Esta mañana, todo el esfuerzo encamínenlo a ser vírgenes y humildes.
Sean, pues, vírgenes y humildes.
Oren mucho e imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen."
