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..."Sufrirán. Sí, sufrirán. Pero háganlo con gozo. La semilla se pudre y se hace flores y frutos primorosos..." Acta 70

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Wednesday - Sep 07 2016

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- No es fácil, verdad?

Hijo: lo grande es caro.

Hay que pagar precio de sangre, esto es: de vida, para merecer.

Nada se compra sín un precio.

No se redime sín la cruz.

No se salva sín la muerte.

Alégrate, por la cruz que significan las injurias y los desplantes de los que sirves y amas.

Qué sería de tí si ellos no hicieran más que darte elogios y rendirte pleitesías?.

No desesperes, sigue!

Cuando estés cansado, refúgiate, como ahora, en mi Corazón y en el hombro amoroso de mi Madre, que es tu madre, la Inmaculada Concepción.

Eso bastará para rehacer tus fuerzas.

Alégrate en el alma.

Sé feliz; porque Dios está contigo.

Qué puedes ambicionar que no lo tengas al máximo, si me tienes a Mí, el que Soy, el Santo de los santos, tu Dios y tu Señor, el Único.

No desmayes.

Sigue!

Reanímate.

No temas y no dudes.

Eres mi elegido.

Si nadie te comprendiera, te bastaría nuestra comprensión, que es suficiente.

Alégrate, hijo.

Sé feliz.

Esto enséñalo a los otros.

Todos necesitan y necesitarán, en más de una ocasión, fuertísimas dosis de consuelo. Eso lo tendrán en Mí y en el Modelo, Madre y Maestra que les doy, en María, la Inmaculada Concepción.

No esperen grandes cosas de los hombres.

Aprendan a morir y no sentirán el peso de la muerte.

Yo no los engaño. Jamás engaño.

Por eso saben Conmigo, a que atenerse y qué les pude suceder en medio de los suyos y en el bien que hagan; porque el discípulo no es más que su Maestro.

Sufrirán. Sí, sufrirán. Pero háganlo con gozo. La semilla se pudre y se hace flores y frutos primorosos.

Sólo muriendo da la vida y hace bosques y jardines.

La madre rompe sus entrañas gastando su vida y su belleza para darle vída al fruto. Cada hijo es el final de la vida de su madre.

La obra encomendada a ustedes no es barata; porque es grande.

Te lo he dícho: no será aniquilada.

Hará la reedificación de mi Iglesia verdadera y la paz del mundo y de cada hombre será posibilitada a través de ella.

Por eso, no desmayen ní teman a la muerte que, no siempre es dejar de respirar, sino, en la mayoría de veces la humillación, el dar sin recompensas y la poquedad en la propia ostentación.

Ayúdenme.

Y no podrán hacerlo, si no se abajan en la esclavitud voluntaria y por amor a la Esclava por amor. A la que siendo toda llena de gracias, se hizo, con mansedumbre, mártir, como Yo.

Ayúdenme.

Ayúdenme.

Ayúdenme.

Los necesito, como a María, como a la Cruz, para redimir y restaurar.

Para hacer un mundo nuevo y una vida nueva.

Ayúdenme.

Ayúdenme.

Ayúdenme.

Acta 70

Revista María Hoy
Bogotá, 
Domingo, Septiembre 22, 1985 - 08:40

  • Reflexion Diaria