..."¿Quién lo humilla? Su propia vanidad...." Acta 747
De nuestros sacerdotes - escuchar:
..."Recuerden la sentencia que, en si, es una regla de oro:
"El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado"
¿Quién lo ensalza? Dios
¿Quién lo humilla? Su propia vanidad.
Sean ustedes, los hijos de la Hija de Dios, en esta espiritualidad trinitaria nueva, novísima y novedosa, mucho más prudentes; no con la prudencia de los hombres que, como ya se los he dicho, es prudentísimo; sino con la prudencia de Dios que es sabiduría: La verdadera sabiduría.
No se muestren: Muestren a Dios.
Mostrarse es exhibirse como sabios, para deslumbrar y hacerse honrar como maestros y doctores. Eso no es bueno porque tarde temprano cae en la idolatría del yo.
Vean porque hay tantos sabios y doctores al modo de los hombres que fingiendo demostrar a Dios con sus magisteriales enseñanzas, no lo muestran a El, sino que se muestran a si mismo.
Dios no es un ente de razón, por eso no es sujeto de demostración. Dios es el que es y como tal, frente a El, la única evidencia es señalarlo:
El es el que es: Yaveh" el indemostrable, el Absoluto, el único y el uno: Dios, el Señor.
No se desgasten pretendiendo demostrar a Dios; gástense señalándolo. ¿Cómo? Con la forma como vivan y obren.
Por eso se les ha pedido insistentemente que, frente a Dios y en relación con El, sean testigos y testimonio de su resurrección y su presencia, como los mártires, quienes por eso, fueron eso: mártires o testigos testimonios.
No monten cátedras altisonantes de Dios, ustedes, los de esta espiritualidad trinitaria nueva, novísima y novedosa de los hijos de la Hija de Dios. Eso no es bueno. Sepan que toda cátedra termina haciendo gremios elitistas de engreídos, presuntuosos y maestros o doctores, quienes empiezan por envanecerse como los fariseos y terminan en la pedante idolatría de sus propias concepciones. Vean porque hay tantos teólogos sin Dios; pero con grandes y novedosas teorías, en las cuales Dios es un conejo de laboratorio, al que cada súper sabio descuartiza a su manera para demostrarlo también a su manera.
El resultado es uno solo: La ausencia de Dios. ¿O es que no les dice nada la experiencia de tantos modernismos filosóficos que señalan cabezas venerables por sus propias razones; pero que en si son manzanas de discordias y piedras de tropiezo? ¿Piensan que de ese mar de teorías surgen la verdad y el amor como consecuencia y como meta?
No, hijos, no: La evidencia es clara: este siglo de razón es un siglo de ausencia de fe y de ausencia de amor. Al fondo sin verdad y sin amor; porque se ha inclinado por el culto de la razón, sin la inocencia de la verdad y del amor.
Ya, entre ustedes hay muchos que están perdiendo el oído y alargando la lengua. Hay sordos emocionales que no quieren oír y que, por eso, no escuchan a Dios; porque, aunque pretenden demostrarlo, desean que, El, los escuche, pero no lo escuchan.
Esos integran el gremio de los consejeros de Dios que, en el fondo, no lo son y que, al contrario hacen el consejo doctrinal de Satanás, el malo, mi enemigo..."
Acta 747