"...Procuren hacer una novena de súplicas a la Medalla Milagrosa. Hoy, en su día, les concedo gracias especiales a quienes quiera que la hagan. Hablarles de la Medalla Milagrosa es referirme a la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
La novena sea de este modo; después de santiguarse:
Pidan la asistencia del Espíritu Santo. Para eso, repitan la oración que conocen:
"Espíritu Santo Bendito
penetra profundamente
en mí, para hacer una
nueva creación."
Siga a esta oración la que siempre se repite al finalizar las Actas:
"Dios mío:
Limpia mi corazón
para que hoy día
haga tu voluntad
Y esté contigo.
Amén"
Digan luego:
"Madre mía:
Adoro en ti
Al Salvador que está en ti".
"Madre mía:
te ruego humildemente
que intercedas por mí
ante tu Santísimo Hijo,
como lo hiciste en Caná de Galilea.
Ruégale, Señora y Madre mía,
para que el señor me convierta.
Yo pongo en tus manos mi voluntad,
mi libertad, todo lo que tengo y todo
lo que soy, para que tú, ofreciéndole,
todo esto y como tuyo, le ruegues, de tu
parte, que me limpie y me sane del
Pecado, que es mi mayor miseria.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Madre mía:
Descanso en la esperanza de tu intercesión. Ayúdame a ver claro mis maldades; a sentir horror de ellas y a arrepentirme. Consígueme, con la ayuda del Espíritu Santo, un propósito firme de enmienda y la gracia de mi conversión definitiva. Vuelve tus ojos también sobre los míos, en particular sobre quienes estén más alejados del Señor, para interceder por ellos ante tu Divino Hijo y para alcanzarles: disposición al arrepentimiento y a la conversión; el perdón de sus pecados y salvación definitiva. También te suplico, en igual forma, por ..... para que sea merecedor de misericordia y de la vida eterna Amén.
Santa María, Madre de Dios:
Ruega por nosotros ahora y siempre, amén.
Procuren confesarse al empezar la novena. Dispónganse con humildad al arrepentimiento y a la conversión. Esta novena no la hagan para pedir cosas. Háganla para pedir y alcanzar la gracia de la conversión, tanto para ustedes, como para parientes y amigos. Lograr la conversión equivale a caer en la virginidad, medio eficaz para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero. Si tienen a Jesucristo, Él les basta, para obtener todo aquello que sea necesario para la satisfacción de las necesidades. Busquen primero a Dios y su justicia y todo lo demás les será dado, cuando les conviene, como añadidura."
Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, (DÍA DE LA MEDALLA MILAGROSA)
Sábado, Noviembre 27, 1993 - 04:00
