..."Jesucristo no está mudo, no está manco, ni está muerto. ¡Vive! El está vivo y se sigue revelando y esa revelación es iluminada siempre por la luz inefable del Espíritu Santo. Nadie hablara por El; porque El es la Palabra, la Única Palabra de Dios. Nadie revelara nada por El; porque El, es la Revelación. Pero, El, si se revela, a Él, por si, y El revela, en El y por El, al Padre y al Espíritu Santo; porque, El es la Palabra y la Revelación del Padre y del Espíritu Santo, en el misterio, incomprensible para ustedes de la Santísima Trinidad.
Escuchen su Palabra, vívanla y practíquenla. Es su propio consejo (Juan 14, 21 y 23) y el consejo de la Santísima Virgen haciéndole eco (Juan 2,5).
Jesucristo quiere que sean vírgenes, para que lo reciban, o vivan y lo den; para eso les aconseja convertirse. ¡Conviértanse! Y serán salvos ¡conviértanse! El Reino de Dios está cerca.
Convertirse quiere decir: ¡vuélvanse a Dios! "no lo ofendan mas"; "¡dejen de pecar!" ; "¡aséense bañándose en las piscinas de la gracia (confesión con el presbítero)".
Esta es la Palabra de Dios, que Jesucristo les revela permanentemente en su inalterable deseo de salvarlos. ¡Déjense salvar! Escuchando su Palabra, que vibra permanentemente; escúchenla, vívanla y practíquenla.
Esto les garantiza ser felices en esta vida y la otra... [node:read-more:link]