El Espíritu de Dios es Uno y Él los hace uno. Él unifica.
Toda desunión es negación o ausencia del Espíritu de Dios.
Dios los hace uno, con Él y entre ustedes; porque, Él, es Uno: el Uno y el Único.
El espíritu del malo, mi enemigo, los desune; porque, él, es desunión o abismo, en sí y por sí, ya que, al estar separado de Dios, no puede ser otra realidad que separación o infierno, el cual, en sí, es la ausencia de Dios.
El secreto para acabar las grietas o motivos de desunión, es llenarse de Dios, lo cual no se consigue sin virginidad, pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
Para ser uno, con Dios, en ustedes en sí y entre ustedes, sean vírgenes. Eso les permitirá recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
Para ser vírgenes, ya saben el secreto: a) Oren, oren, oren.. Oren siempre. Sean oración. b) Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
No tengan grietas o causas de separación. Las grietas no son de Dios, así como las tinieblas no son propias de la luz.
Cada grieta, o causa de separación, destrúyanla en su origen; no la dejen crecer.
Para matar las grietas, ustedes sean vírgenes -en sí-. Recuerden que la virginidad es pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
El secreto que les doy, para hacer mi voluntad es la virginidad; porque ella les permite: recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
Si quieren que no haya grietas, entre ustedes, sean vírgenes. Eso los hará uno; porque, al estar Yo en ustedes, Yo, el Uno, e Único, con el Padre y con el Espíritu Santo, Yo los unifico, Yo los hago uno, como Uno Somos: el Padre, el Espíritu Santo y Yo, la segunda Persona de la Santísima Trinidad.
No los hemos hecho jueces; sino hermanos. Ustedes no juzguen y no condenen. Juzgar y condenar no es la misión de ustedes. La misión de ustedes es amar; porque son creados a imagen de Dios y Dios es amor.
Si aman, porque son vírgenes, ustedes tienen a Dios y Dios los hace uno, con Él; en ustedes en particular y entre ustedes, como Uno es Él, el Uno, el Único.
Amen.
Sean vírgenes.
Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.