DIOS no es porque se lo afirme, ni deja de ser porque se lo niegue. Él Es; porque Él es el que Es.
En DIOS y por Él, todo es. Sin Él, nada es, aunque aparente ser.
Si no se es, nada se da y nada se hace.
DIOS, el que Es; por ser el que Es, ha creado todo sacándolo de la nada.
Lo creado por DIOS, con Él y por Él puede dar frutos. Esto es, puede ser y hacer. Pero sin Él, no es y nada puede hacer.
Las hembras de muchas aves ponen huevos sin el concurso de los machos; pero esos huevos no se reproducen, son estériles. Con ciertas palmas hembras -como el dátil- ocurre lo mismo. Igual ocurre en el hombre sin el concurso de DIOS. Por eso es verdadera la afirmación de Jesucristo: "Sin Mí nada podéis hacer".
No se ufanen de hacer sin DIOS. Nada que hagan sin DIOS tiene sentido; porque sin Él nada se puede hacer.
Si la gallina pone su huevo -sin el concurso del gallo- y lo cacarea diciendo: "miren mi obra", no se dejen deslumbrar: ese huevo es infecundo y es estéril. ¿Qué valor tiene?
Si los incrédulos, riéndose de DIOS les muestran obras hechas con solo su poder y su talento, no se dejen deslumbrar: esas obras son huevos de gallina sin el gallo.
De todo lo hecho sin Dios nada perdurará. Y todo pasará.
Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.