Cuando trabajen para Dios y en lo de Dios sean alegres.
Que todos sepan que el grano que siembran es bueno, por la forma como ustedes lo siembren.
La mejor forma de demostrarlo, es siendo alegres y trabajando con gozo y optimismo.
Con la Palabra de Dios, como con todo cuanto ustedes hagan, sean maestros de alegría.
La alegría es saludable y salvadora; porque es de Jesucristo -Dios- el Salvador.
La alegría no es de los sentidos solamente. Es más profunda. Es y debe ser de todo el ser: de cuerpo, mente y corazón.
¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Alégrense! Sean alegres.
Cuando siembren o trabajen sean alegres. Si lo hacen para Dios y en lo de Dios sean mucho más alegres; porque Dios es la suprema alegría; porque es vida, es la Vida.
Que los otros se digan a sí mismos: "Esto es bueno; porque ellos lo disfrutan.
La mejor propaganda para hacer amar a Dios y lo de Dios, es y debe ser la alegría de ustedes los creyentes.
Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.