¿Dónde estaba el hombre cuando aún no era creado? Solo en la mente de Dios y lo creó.
Si Dios, el que Es, todo lo puede; todo lo crea y santifica; ¿por qué pueden pensar lo hombres, en sus limitaciones, que Dios pueda crear unos seres y otros no?
Dios quiso los ángeles y los creó con su poder y con su misericordia, como creó a todo lo creado.
Los ángeles son creaturas de Dios. Negarlos es negarle a Dios sus atributos y eso es malo.
Crean en la existencia de los ángeles, como creen en la existencia de los hombres y en la existencia de todo cuanto ven.
A los ángeles no los ven en forma ordinaria, como no ven el fluido eléctrico y las ondas que cruzan el espacio. Pero pueden sentirlos y podrán verlos, cuando Dios lo quiera. Muchos los han visto y muchos los verán.
Ámenlos, hónrenlos, acójanlos.
Recurran a los ángeles, como recurren a la policía y al ejército, en demanda de protección.
Sean prudentes, con la prudencia de Dios.
Confíen sus correspondencias a carteros fieles, que las lleven, en entregas inmediatas, al destinatario a quien ustedes las dirigen.
Cuando oran a Dios, Dios es el destinatario y los ángeles son carteros eficientes.
Invoquen a los ángeles.
Cada uno de ustedes tiene un ángel que protege. Pero ese ángel no está solo. Como un policía o un soldado que protegen no están solos, porque son miembros de un ejército, el ángel de ustedes no está solo y tiene un jefe, quien manda y garantiza sus empresas.
Cuando hablan con el ángel Dios escucha todo cuanto dicen.
Sean prudentes, con la prudencia de Dios. Porque quedan sin amparo y sujetos a los riesgos y peligros de fuerzas invasoras y enemigos pudiendo tener custodia y protección.
Sean prudentes, con la protección de Dios. Inviten a los ángeles.