Lección
Nº 28
Sean Caridad.
Para hacerlo:
Este acto de recibir, vivir y dar el amor, que equivale a decir: recibir, vivir y dar al Salvador, es lo que en esencia, es caridad.
Por eso, la caridad no es pasiva.
Y, como Dios, Yo, Nosotros, el que Soy, el que Somos, es, como ustedes ya lo saben, el acto puro, vale decir: la vida; cuando el amor de Dios llega y, en verdad se vive, no se estanca, se refleja, se da, tiende a y hacia algo, hacia todo lo creado, a la creación entera.
El amor de Dios es lo más expansivo y, por lo mismo, lo más universal y, a la vez, lo más elemental y simple de todo cuanto existe.
Por eso, el amor no es egoísta, ni se limita y circunscribe a determinadas parcelas exclusivas.
El amor de Dios es para todos.
Y, la caridad que es su expresión activa no puede ser limitada ni egoísta.
Tal sería su negación. Contradeciría al amor en lo que es.
El que a Dios recibe, recibe el amor.
Y, sí, en él, tal ocurre, lo normal es, que se vuelva caridad.
La caridad es signo o señal de que Dios, el Espíritu de Dios, está presente.
Donde no hay caridad no hay amor y donde no hay amor, allí Dios no está, su Espíritu no está.
Por la caridad se mide y descubre la presencia del amor de Dios en quien la ejerce.
La caridad es el imperativo del amor de Dios.
Ser caritativo es ser cristiano.
Por tanto:
- Sean caritativos.
- Vivan la caridad.
- Respiren caridad.
- Sean caridad.
Los de la Orden de los "Esclavos de la Esclava de Dios", no podrán serlo, sin caridad; porque sería como ser mar y no tener agua o ser lámpara y no alumbrar.
Para hacerlo:
El, está siempre al lado de María, pronto, como el Ángel de la guarda, solícito y discreto.