" Cuando Dios los envía, vayan a donde Él los envía y hagan y digan todo cuanto Él los envía a decir..." Acta 1.385
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"Hijos de la Luz, del Amor, de la Esperanza, de la Alegría y de la Autenticidad:
No teman. No le teman a nada, ni a nadie. Al único a quien le deben temer es a Dios.
Cuando hablen y cuando obren en su Nombre, háganlo sin temor; pero dejen que Él sea quien hable en ustedes, y desde ustedes. Sepan desaparecer. ¿Recuerdan a Juan el Bautista?
Cuando Dios los envía, vayan a donde Él los envía y hagan y digan todo cuanto Él los envía a decir, aunque estén en riesgo, sus vidas, sus honras y sus bienes. ¿Recuerden el ejemplo de los primeros discípulos y mártires, y, sobre todo, el testimonio y el ejemplo de Jesucristo.
En este tiempo hacen falta testigos que, como los primeros discípulos y mártires, sean capaces de vivir y morir por Jesucristo.
Es fácil hablar de Jesucristo cuando no se esta en peligro inminente de ser sacrificado. Eso, en esas condiciones de lustre, porque permite revelar la cultura que se tiene. Pues hablar como maestro, en escenarios complacientes y fáciles, produce admiración y honra.
Muchos dorados con el barniz de la ciencia, se ufanan en ser y parecer doctores, superiores que los demás y exponiendo con deleite, su sabiduría y sus virtudes, dejan notar lo buenos y sabios que son comparándose con los incultos y malos, a quienes menosprecian. ¿Recuerdan la oración del fariseo y del publicano?
Ustedes, al contrario del fariseo, sean humildes y den, con el amor de ustedes, toda honra que se merece Dios.
No juzguen y no midan, para condenar a los otros, con la medida de lo que ustedes creen de ellos y de ustedes. Recuerden que son creaturas imperfectas como todas las creaturas. Por tanto, no se consideren doctores y maestros perfectos, dignos de ser imitados y seguidos por los otros los pecadores e imperfectos.
Los criterios y comparaciones de los fatuos presunciosos y soberbios, no muestra otra cosa que su vanidad y su soberbia.
Por hoy basta."