"Pónganse de pie y muéstrense, mostrando la presencia de Dios en ustedes."
"Pónganse de pie y muéstrense, mostrando la presencia de Dios en ustedes. ¿Cómo? disponiéndose a vivir a plenitud la Palabra de Dios; a acatar el Magisterio de la Iglesia; a vivir en unidad con el Papa y los obispos; esto es, con sus jerarquías naturales: Por tanto, comprométanse pública y privadamente a observar la plenitud de la Palabra de Dios; a amar a Dios por sobre todo y con todo; a amar a María Santísima; a amar a la Iglesia en la que viven y de la cual son fieles y a ser ciudadanos ejemplares, lo que indica, el cumplimiento de lo dicho por Jesús, sobre los Mandamientos:
El primero es: Escucha, Israel:
"El Señor, nuestro Dios,
es el único Señor, y amarás
al Señor, tu Dios,
con toda tu mente y con
todas tus fuerzas, El segundo es:
Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. No existe
otro mandamiento mayor que éstos".
(Marcos 12, 29-31).
Dispónganse a ser vírgenes, en medio de las actuales tempestades del mundo que se alzan y que arreciarán contra la fe y, por tanto, contra la Iglesia en la que viven.
Eso les permitirá recibir, vivir y dar a Jesucristo; para ser fieles y testigos, como Él los quiere y se los manda.
Unanse todos los hijos de la Hija de Dios, en todas partes, y testimónienle a la Iglesia, en la que viven, su adhesión inconmovible.
¿Cómo?
Comprometiéndose:
1º A acatar su autoridad.
2º A ser fieles al Papa.
3º A acatar a sus jerarcas sin importarles quiénes sean y cómo sean, ellos, en lo personal.
4º A vivir a plenitud la Palabra de Dios, la cual les exige:
· Una vida coherente con sus enseñanzas.
· Acatamiento y práctica de los Mandamientos de la Ley de Dios y de los Mandamientos de la Iglesia.
· Vida sacramental. Esto es de aceptación y práctica de los sacramentos.
· Vida de oración.
. Vida de servicio.
· Vida de perdón.
· Vida de amor.
· Vida de paz.
· Vida de justicia.
· Vida de sentimientos de libertad.
· Vida de caridad.
· Vida de misericordia.
5º A ser testigos.
Esto es, a mostrar con hechos, que la fe está por encima de la ley.
Preséntenle un manifiesto a la Iglesia, en el que determinen sus decisiones con respecto a ella.
Envíenle ese manifiesto a la Conferencia Episcopal y a las principales autoridades de la Iglesia.
En los sectores donde viven, preséntenle su adhesión al jerarca doméstico. Que él sepa que lo acatan y lo aman y que puede contar con ustedes.
No traten de instalarse. Sirvan y amen. Sean humildes, prudentes y santos.
Eso bastará.
Lo que hace falta es cristianos que vivan su fe; no teóricos que hagan alardes de sus luces. Las luces, si las hay, son las del Espíritu y, esas, brillan por sí.
No traten de demostrar a Dios. Eso no hace falta. El se demuestra. Ustedes muéstrenlo. Eso basta."
Acta 766
Revista María Hoy
Santa Fe de Bogotá, D.C.
Jueves, Septiembre 3, 1992 - 04:17