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"Ser buen embajador es representar o cumplir lo encomendado con fidelidad y dignamente." Acta 1.039

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Friday - May 29 2015

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..."Alégrense, hijos de la Luz; porque son hijos de la Luz y como tales, también luz, como Ella, porque son creados a su imagen y semejanza.

Pero, no son creados, con ese origen y ese rango, para nada.
Son o fueron creados, para ser expresiones y transparencias de esa causa. Por tanto: para ser luz, como Ella, y, para crear, como Ella y en razón de Ella. Por eso deben dar frutos y frutos abundantes. Por eso, cuando son estériles por no tasar o no hacer el uso conveniente de los dones recibidos, pasan a ser como la higuera maldita, por ser siervos malos e inútiles.

Dios quiere, por tanto, y, esta es su complacencia, que ustedes, a imagen y semejanza de Él, sean también luz y sal del mundo.

Que, en nombre de Él y con su Espíritu, creen y multipliquen lo creado.

Por eso y para eso tienen la inteligencia y los carismas que poseen dados por Él, y para que los hagan rentar; pero en sumisión a sus leyes o mandatos, en armonía con su voluntad y con sus planes; porque son prolongaciones suyas y, por tanto, manifestaciones suyas. Sus embajadores y, ningún embajador o representante de alguien, obra por su propia cuenta y sin dependencia y relación con aquel de quien, él, es su mandatario.

¿Lo entienden?

Sean buenos embajadores de Dios.

Ser buen embajador es representar o cumplir lo encomendado con fidelidad y dignamente.
¿Qué quiere Dios, de ustedes, al darles las enseñanzas que vienen recibiendo desde el 11 de agosto de 1984, a través de tu miseria, mi pequeño, terco y pobre Bastonsito de ciegos?

Sencillamente que aprendan a vivir y que vivan dignamente, no estas enseñanzas, sino todo lo enseñado por Él, por Dios, en su mismisíma Palabra.

La convocatoria es, la hecha por la Santísima Virgen María en las bodas de Caná de Galilea:

"Haced lo que Él os diga" (Juan 2,5)

¡Escuchad la Palabra de Dios y practicadla!.

Hijos de la Luz: para eso han sido creados. Si eso hacen, estén seguros de que en ustedes y con ustedes se cumple el plan de Dios. Que son siervos fieles, a quienes Dios les aumenta y multiplicándolos sin cálculos; todos los bienes que reciben. Porque al que tiene se le aumenta lo que tiene.

Y, es en razón de esto, que pueden saborear la certeza de recibir, vivir y dar a Jesucristo. Esto es: de ser cristofinalizados y de cristofinalizar.

Pero, no olviden: se requiere, para eso, la humildad de ser humildes, a lo cual llamamos "virginidad" o "limpieza de todo lo que no es de Dios".

Dios quiere, hijos de la Luz, hacerlos nuevos para renovar la tierra.

¿Cómo? Remarcando en ustedes el sello que los identifique como hijos de la Luz. Ese sello es el amor que graba el Espíritu Santo en quienes acatan con humilde y recto corazón las enseñanzas y mandatos del Padre del Cielo que, Yo, el Salvador resucitado, su Hijo, verdadero Dios y hombre verdadero, vine a predicarles con mi propia vida.

Por eso, quien a mí me escucha, escucha, al tiempo, a mi Padre quien, a su vez, es el Padre que ustedes tienen en el Cielo.

Y, este, es el secreto de la vida eterna. Lean, relean y mediten: Juan 17,3.

Lo que Dios quiere, en este tiempo, por tanto, es que, en espíritu y en verdad, ustedes sean luz y sal del mundo; lo cual sólo podrán ser, si me tienen a mí en ustedes por la virginidad, hasta poder decir con Pablo: "no vivo Yo, es Cristo quien vive en mí" y, por tanto quien obra desde mí.

¿Cómo puede ser esto?. Sencillamente teniéndome a mí; porque para Dios nada es imposible. (Lucas 2, 34 - 37).

¿Lo entienden?

Ahora bien: si lo entienden háganse merecedores del regalo de Dios, disponiéndose a él, con humildad y con prudencia. Esto es: siendo vírgenes.

Si a eso están dispuestos, la señal que les he anunciado se dará de manera ostensible y todos la verán.

Esa señal es y no lo olviden:

"El amor de Dios",

que, el espíritu Santo marcará en sus corazones y en sus mentes; por el que todos podrán ver y decir con asombro:

 

"En verdad, Dios existe. Aquí está".

Amen, hijos de la Luz. Vivan y obren como hijos de la Luz. Hacerlo equivale a ser amor y a llenar de ese amor el mundo.

Así y sólo así serán ustedes luz y sal del mundo y Dios, la Luz de ustedes, resplandecerá y llenará de ese resplandor el mundo.

Es así, como se puede dar una tierra nueva con un cielo nuevo: un nuevo Dios, el uno, el único, el de siempre:

"El que es"

¿Lo entienden?

...El amor de Dios no brilla en vano; por eso no pasa sin ser notado.
Hagan posible, ustedes, que, con la virginidad de ustedes, se levante el velo que lo opaca; para que brille y sea visto en todo su esplendor. Sean vírgenes por tanto."

Acta 1.039

Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, D.C. 
Sábado, Diciembre 13, 1997 - 04:40