"Sus lágrimas se cambiarán en gozo a la hora señalada" Acta 984
"Sus lágrimas se cambiarán en gozo a la hora señalada; porque todo en Dios tiene su hora y es aquella del triunfo del grano de la espiga cuando cae en tierra y muere. Juan 12,24
Las espinas son el viacrucis de la rosa que florece detrás de las espinas.
El día de los justos amanece más allá de sus fatigas y sus lágrimas.
Por eso no teman y no juzguen estéril sus esfuerzos cuando siembran para el Reino de los Cielos.
Su recompensa es segura porque el dueño de la mies es justo y paga bien.
El recompensa con largueza en esta vida y en la otra.
Sepan que cada quien cosecha lo que siembra. Y su cosecha es en el tiempo de Dios, no en el del hombre.
El hombre paga según los granos que cosecha, con o sin justicia.
Dios paga siempre, más que con justicia, con amor, porque el amor es el superlativo de lo justo y la cosecha es la paga del esfuerzo de los justos.
Esa paga se da en su tiempo o fuera de él; pero siempre en el tiempo de Dios y con largueza.
Por eso ustedes ven los frutos de los mártires, cosechados no en el tiempo de ellos, pero sí en el de Dios.
No se cansen por tanto de sembrar en los surcos de Dios y las semillas de Dios, que son Dios mismo.
En verdad, en verdad les digo, aunque ustedes pasen las semillas de Dios no pasarán y ellas producirán, en el tiempo de Dios, frutos y frutos abundantes.
Los que fueron selvas y bosques, que ahora son desiertos, son el fruto del desamor de aquellos que envilecieron el amor. Lo contrario se da cuando hay amor. Por eso, ustedes, los hijos de la luz, siembren aunque no vean, en su tiempo, las cosechas. Dios se complace cosechando por ustedes sus cosechas.
Quien siembra olivos no cosecha sus aceitunas, pero tiene la certeza que, en su debido tiempo, habrá quien las coseche y eso es amor: sembrar para que otros disfruten sus cosechas.
Viven en tiempos difíciles. Los hijos de las tinieblas saborean, como las hienas, los lomos de los justos. Muchos creen que este es el tiempo de las hienas y los lobos y que el buen Pastor no vive, porque murió y fue sepultado; pero sepan que, a pesar de la realidad que los golpea, el buen pastor resucitó; que vive y que, Él, es el dueño de la mies. Él cosechará a su debido tiempo. Ustedes no se cansen de sembrar. Siembren con amor que, Él, cosechará a su debido tiempo.
Cuando las horas de las tinieblas pasan, llegan las horas de la luz y es, entonces, el de las fiestas. El día fulgurante de la salvación. Ese es el día de Dios, para el que siembran los justos sus semillas de amor.
Por eso, no se cansen ustedes de sembrar. Siembren con amor y Dios, a su debido tiempo, cosechará con alegría sus cosechas y ustedes con Él disfrutarán de su alegría.
Quienes desalentados por la oscuridad no siembran son siervos inútiles indignos del Reino de los cielos.
Si ustedes son hijos de la luz reabastezcan su fe, redoblen su alegría y su esperanza y no se cansen de sembrar con entusiasmo, a pesar de las tinieblas.
Y, en esto, el que tenga oídos que oiga."
Santa Marta, Mayo 20 de 1.996
Lunes 1,22 a.m.