"Quiero y mando que se amen los unos a los otros." Lección No 1.018
"Un mandamiento nuevo os doy: que os ameis los unos a los otros. Como yo os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros.
En esto conocerán todos que sois discípulos míos: en que teneis amor los unos a los otros."
Y tener amor, es darse los unos a los otros, hasta morir los unos por los otros, no matar los unos a los otros.
Morir es renunciar a todo, para aportar, en bien del otro o de los otros, aquello que se renuncia y que es el obstáculo para que se de la unidad.
Quien se entrega se empequeñece para que el otro crezca y, si todos hacen lo mismo, todos crecen por el amor, sin menoscabo de la vida, de la dignidad y de los bienes de los otros. De ese modo, la entrega de los unos por los otros, desde su propia voluntad aportada libremente, es la base fundamental del bien común. Acta 1.098
Lección
N° 1.018
Quiero y mando que se amen los unos a los otros.
1. Quiero que sepan, sin lugar a equivocaciones, que esta Espiritualidad Trinitaria, Cristocéntrica y Mariana, nueva, novísima y novedosa de los Hijos de la Madre de Dios, está pensada, creada e inspirada por Mi, para enseñarlos a reconocer, asimilar, vivir y practicar mi nuevo mandamiento: "que os améis los unos a los otros."
2. Ninguno de ustedes, por muy sabio, instruído, rico, poderoso e influyente que sea, hará nada bueno, por mucho que haga humanamente, si ante todo no cumple su nuevo mandamiento.
3. Sepan que, si como les dice Pablo, ustedes no aman, aunque pretendan hacer cosas increíbles y se ganen el mundo en apariencias, nada son y nada hacen. Sus frutos serán como la torre de Babel. Virtuosos espejismos; simples castillos de naipes. Todo lo que hacen pasará con más rapidez, a los ojos de Dios, que un suspiro o un relámpago.
4. Sean humildes, no desoigan la voz de Dios.
5. Desoir la voz de Dios, es no darle importancia a su Palabra.
Si El les dice que se amen, ¿Porqué no se aman? ¿Creen que ustedes son más sabios y prudentes que Jesucristo?
6. El mandamiento novedoso de Jesucristo, es la ratificación del primero y mayor de los Mandamientos de la Ley de Dios, al que le sigue en su orden, y que es semejante al primero, el amor al prójimo como a sí mismo ya que el primero y mayor será siempre amar a Dios por sobre todo y con todo.
7. Si para Jesucristo fuera preferencial hacer obras para demostrar capacidad y méritos, así se los habría señalado. Pero recuerden que, El, les habló del amor, porque el amor es la trasparencia de Dios.
8. El que ama, como Dios quiere que ame, es disponible al servicio según las necesidades que requieran solución en relación con el prójimo.
9. Ama y servirás.
10. Ama a tu prójimo, como a ti mismo y le servirás, a tu prójimo, como tu quieres ser servido. ¿En qué?. En lo que sea necesario.
11. Todos los Títulos de la Constitución Espiritual que les he dado están encaminados a inclinarlos al amor. Amor a Dios, amor al prójimo y amor a sí mismo. Por tanto, amen.
12. Amen siempre.
13. Amen, amen, amen.
14. Sean amor.
15. Sean vírgenes.
16. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración .
17. No juzguen.
18. No murmuren.
19. No condenen.
20. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
Oración
Repitan:
Santo, santo, santo, santo, santo, santo. Santo eres, ho, Señor Dios omnipotente.
Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria, de tu poder y de tu misericordia.
Ven a mi auxilio , Señor.
Llename de ti. Dame la gracia de recibirte y de vivirte, para darte, como tu quieres que te dé, con el amor con el que tú me amas y con la gracia de amar, como tú quieres que yo ame.
Ayudame a asimilar tu Palabra y a entenderla, para que pueda hacer tu voluntad y, más aún, para que pueda vivirla y practicarla, consciente de que tú quieres, ante todo, que yo ame.
Acta 1.098