"Dios, El que es, los pensó y los creó a su imagen y semejanza, para ser, no para parecer o aparentar lo que no son" ...
..." No olviden esto:
"El que es, es eso y no otro".
Optar posturas inexactas es comportamiento eminentemente propio de los camaleones, los cuales, por temor y por defensa de sus deficiencias, se muestran como si fuesen otra creatura de mayor poder. Esto es: lo que no son. ¿Lo entienden? ¿Me entienden?
En esto, radican o están las Leyes de la simulación y la mentira, entre las cuales está la cultura de la muerte, que es un monstruo amorfo; pero eminentemente paranoico...
Todas las reacciones imperantes en el mundo, contra el orden establecido por Dios, el Único que, en sí y por sí, es el que Es, no son más que actos ostensibles, aunque camuflados de temor. A tal punto que, no hay un solo poderoso que no sea más que un monumento a la impotencia; la cual es la cara visible del no ser. El tirano, por ejemplo, es, créase o no, un ratón con disfrazada apariencia de poder; por eso, para proteger su ineficacia y su debilidad absoluta, crea poderes aparentes, que, generalmente, son traicioneros y mortales. Pero, esos poderes aparentes, a su vez son la realidad de sus propias desventuras y de todas sus desgracias.
Los tiranos, en esencia, son como los caracoles; seres desgraciados, quienes, para proteger sus impotencias, se revisten y arrastran cargas que son insoportables y que son la causa de sus propias desventuras. Y, esto mismo, ocurre con todos los farsantes que viven de apariencias. Por eso, las cadenas más difíciles y más dolorosas de llevar son las internas, síquicas, intelectuales y morales.
La simulación crea fantasías alucinantes que, como la cueva de Aladino, no son más que irrealidades maléficas. Verdaderas minas mortales que terminan destruyendo a quienes, para protegerse, las construyen. En la realidad, por eso, no hay un solo farsante que, en sí, sea feliz; por cuanto la felicidad es fruto esencial de la verdad, por la cual, Dios es, en sí y por sí, la real, única y verdadera felicidad, fundamentada en la Verdad que es Él. Por eso, Él es El que Es, sin más explicaciones.
Hijos de la Madre de Dios: despierten. Abran todos sus sentidos. Y sean aquello para lo cual fueron pensados y creados por Dios a su imagen y semejanza, para ser como Él: felices. No caricaturas de felicidad, adquiridas como los títulos nobiliarios de la mayoría de los nobles. ¿Lo entienden? ¿Me entienden?
Piensen y no lo olviden, que Dios, El que es, los pensó y los creó a su imagen y semejanza, para ser, no para parecer o aparentar lo que no son" ...
Revista María Hoy
Weston, Fl (Hora local)
Viernes, Abril 17, 2009 - 06:37