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..."Sí, "ciegos guías de otros ciegos." Esos no entran ni dejan entrar. Esos tropiezan y hace caer..." Acta 645

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Viernes - Sep 09 2016

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De nuestros sacerdotes - escuchar: 

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  • 09 09 16 P. Fernando Orejuela A.I.C Reflexion.mp3

- Hay mucha soberba y por lo mismo, hay mucha insensatez.

La soberbia no es mia; es del malo mi enemigo. Por eso hay mucha palabra vana; muchos ruidos e incalculables desaciertos. ¿Qué están haciendo muchos dirigentes, síno ruido? ¿Qué ruido es fecundo? ¿Cuál da orientaciones? ¿Cuál acierta? El ruido es polusión; por eso contamina y lleva muerte. Hay muchos jerarcas y presbíteros de mi Iglesia, llenos de soberbia. Esos hacen mucho ruido e innecesarios desaciertos. ¿Por qué no oran más y callan más? Sus oraciones recogidas hacen falta. En lugar de pensar, por sí, y sin Mí, queriendo ser maestros e importantes, deberían orar y callar. En oración y su silencio serían elocuentes; despertarían más interés y los harían más respetables; por mi presencia en ellos. Ahora son como lámparas y ninguna lámpara apagada alumbra; por eso no guía con acierto. Eso es la objetivación de aquella frase dura, que Yo ya pronuncié con infinita amargura y que fue recogida por mis evangelistas:

"Ciegos guías de otros ciegos."

Sí, "ciegos guías de otros ciegos." Esos no entran ni dejan entrar. Esos tropiezan y hace caer. Por eso sus palabras, como las de los fariseos, no tienen autoridad; porque no tienen vida. Ellas carecen de la fuerza de vida que les dá mi presencia en el contacto de su humildad con mi poder, despierten.1

..."No juzguen y no serán juzgados. No teman la cólera del hombre; pero teman la cólera de Dios. No pierdan el tiempo en criticar la paja que miran en el ojo del hermano; pero esfuércense por remover las vigas que tienen en sus ojos.

Ustedes no critiquen a nadie; pero si son criticados regocíjense: la crítica, por injusta que sea, les permitirá perfeccionarse, al obligarlos a examinarse a fondo.

Ustedes no calumnien; pero, si son calumniados, den gracias a Dios; porque, aquel o aquellos que los calumnian, les dan oportunidad de poseer el cielo.

No cierren ustedes a nadie las puertas del Reino de los cielos; pero, a quienes los persigan por causa de mi Nombre, bendíganlos; porque ellos les están asegurando el Reino de los cielos.

No desesperen ni maldigan a quienes no tengan misericordia con ustedes; ustedes, por el contrario, sean misericordiosos con ellos; porque, ustedes, así alcanzaran mi misericordia.

Que nada, ni nadie, los angustie. Acepten con mansedumbre los agravios, las calumnias, las adversidades. Sepan, que ellos, los acercan a Mí, y les permiten escucharme, para seguir en pos de Mí. Yo he dicho: "quien quiera seguirme niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" Y, ¿creen que eso es fácil? No, hijos, no. No es fácil; porque es una invitación al despojo total y a la entrega total, a la manera mía. Y fui, negándome, hasta la muerte y muerte de cruz, en la que iban toda clase de agravios, de calumnias y de adversidades. Yo, Dios, por amor, morí como el peor de los malhechores. Y soy Dios. ¿Qué otro ejemplo y que otro Maestro tienen, para saber cómo cumplir ese mandato? Si, si ustedes quieren seguirme de verdad, aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón; niéguense a ustedes en sí; tomen su cruz y síganme.

 No se hagan maestros; señores ni doctores. Recuerden: hay un solo Maestro; hay un solo Señor y un solo Doctor. Ese soy Yo, el que Soy, en Uno y Trino con el Padre y con el Espíritu Santo.

 Yo leo los corazones y Yo veo a un tiempo, la causa y el efecto; el ahora y el mañana. Es, por eso, que los advierto para corregirlos a tiempo y evitar, a tiempo los males que, de no hacerlo, serán, inevitables.

Veo que, aun con aparentes buenos propósitos, hay quienes, entre ustedes, ya presumen de maestros, señores y doctores y obran como tales. Hay quienes se embriagan con la idolatría de sus luces, por ejemplo, y de su palabra fácil, para tiranizar con ella. ¿Por qué no aplacan sus impulsos y se llenan de humildad? ¿No creen que sería mejor y más prudente trabajar en equipo y compartir - humildemente - con otros las luces que puedan transmitir? ¿Qué pueden pensar de aquel que, en una carrera de relevos, para llenarse de todos los honores, no deja que otros corran y lo haga él solo?...

¿Verdad que lo tildarían de necio, de soberbio y de egoísta; porque, para lograr la meta en forma conveniente, es preciso que la carrera se cumpla en cooperación con otros?

 

Recuerden el segundo seminario y piensen que, aquel, no es solo teoría; sino una enseñanza practica, para la formación de ambientes que permitan crecer, permaneciendo en perfección, hasta dar frutos y frutos permanentes y abundantes. Recuerden que el primero de los frutos que Dios quiere, de ustedes, es el amor y, como derivados: la paz, la justicia, la verdad y el buen criterio sobre la libertad. La cual deben defender e incrementar.

 

Hagan reflexión seria y profunda. Sobre esto. Sepan que, al quebrantarlo, están erigiéndose ídolos y rindiéndole culto al malo, mi enemigo, por soberbia.

 

No crean y no confíen en sus propias luces y en sus propios atributos. Sean humildes. Miren a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, a Quien se les ha dado como Madre, Maestra y Modelo, precisamente por su humildad, su mansedumbre y su anonadamiento. Mírenla para imitarla. Recuerden que, ante Ella, la devoción es imitación y, su no es eso, no es nada.

¿Creen que, Ella, si fuese como ustedes, con todos sus dones y carismas, les dejaría oportunidad de ayudar en algo a la transformación del mundo; a la reconstrucción de la iglesia, por si conversión particular y, aun a la misma conversión de ustedes? ¿No lo haría todo para demostrar que tiene plenas capacidades y para ser vista y honrada por esos atributos? Pero, ¿Qué le van hacer y como la ven?

¿No es la que se anonada? ¿No es la mansa y humilde de corazón, como Yo? ¿No es, acaso, la que desaparece para que Yo aparezca? Por eso es la llena de gracias y por eso ha merecido todos los honores del Altísimo.

 

Hagan alto y examínense a fondo - con humildad y con prudencia - . Descubrirán con sorpresa, para ustedes mismos, que son más soberbios de lo que pueda suponerse; más egoísta y más ególatras de toda medida permisible.

 

¡Rectifiquen!

 

Si no lo hacen tarde o temprano renegaran de Mí y Yo renegare de ustedes.

 

Recuerden: quien se planta frente a Mí, se endiosa y el que se endiosa, es humillado. Dios lo humilla.

 

En esta Espiritualidad no quiero ídolos; sino entregas. Esto es: personas que se entreguen a sí mismas; para que Yo me muestre, siendo y haciendo, en ellas, como el combustible en la pobre y menesterosa lámpara, la cual le entrega su vacio para ser colmada y ocupada.

 

¿Lo entienden?2

 1. Acta 645

2. Acta 778

  • Reflexion Diaria