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"Muchos están corriendo a edificar sus propias ruinas. No me están adorando; sino que le están rindiendo culto a sus propias vanidades." Acta 731

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Friday - May 27 2016

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De nuestros sacerdotes - escuchar: 

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Hagan alto. Piensen, meditan, reflexionen. No se escuchen a ustedes, en sí, como los insensatos; no se paguen y envanezcan de sus propias palabras y decires; porque pierden el rumbo y extravían el camino.

El camino soy Yo, el único camino y mi Padre, que está en lo más alto, Él es la meta, a la que deben llegar, si son míos y si, en mi, andan, con humildad y con prudencia.

 

¡Hagan alto y escúchenme!

 

Deténganse, mediten, reflexionen.

 

Hora es de hacerlo.

Si no lo hacen, caminaran en tinieblas, guiados por sus propias torpezas y tropezarán y caerán.

Sepan que Babilonia está más cerca de ustedes, de lo que ustedes imaginan; porque sus muros o fundamentos están hundidos en el duro corazón de ustedes.

No digan que hay que doblar; las rodillas ante Dios; dóblenlas ustedes en sus cuerpos y en sus almas.

No pregonen la humildad, sean humildes.

La humildad no es palabra, es vida. Solamente viviéndola, se es  humilde.

 

                           ¡Deténganse!

                                     ¡Deténganse!

                                                ¡Deténganse!

 

Muchos están corriendo a edificar sus propias ruinas. No me están adorando; sino que le están rindiendo culto a sus propias vanidades.

 

                                       Y, en esto, el que tenga

                                        Oídos que oiga.

 

No tendrás otros dioses, que al verdadero y único Dios.

¿Por qué no dejan que se viva, se vea y se beba, el amor, donde ustedes edifican? ¿Qué es más importante; lo que hacen o lo que es, que, en el caso mío y de lo mío, es El que Es?

          Se están edificando personajes y personalidades. Eso no es bueno. Cuando las personas crecen hasta hacerse indispensables, se, endiosan y terminan en ídolos que suplantan a Dios.

Y, en esto, el que tengo oídos que oiga.

Ya hay reyezuelos de hojalata, que empiezan a sentirse imprescindibles y que muchos los creen indispensables: Si ellos no se mueven;  porque sus vanidades y caprichos no los dejan; muchos no lo hacen aunque Yo señale otra cosa; porque empiezan a ser indispensables; si ellos, no hablan, muchos no escuchan mi Palabra, porque ellos empiezan a ser indispensables, eso no es bueno. Sepan que, si así piensan y obran, andan mal; pues andan en tinieblas.

Y, en esto el que tenga oídos, que oiga.

No hay otro Señor que Yo y no hay otra Palabra que la mía.

Hagan alto. Deténganse, mediten, reflexionen.

Puede que usted, que ahora me escucha y lee esto, ande en ese riesgo: Siguiendo luciérnagas y dejando la Luz equivocadamente. Yo, el que soy, el que somos, le estoy hablando a usted y lo hago en lo más hondo de usted; porque le estoy hablando desde las mismas entrañas de su corazón.

 No se deje deslumbrar por el fuego fatuo y las luciérnagas. Mire la Luz y sígala. El rumbo que lleva no es el mío, aunque ahí hay mucho de mí; pero que la vanidad esta estropeando.

Puede que usted quien ahora me escucha y lee esto, ande en ese riesgo: siendo luciérnaga o fuego fatuo, mal guiado por su vanidad. Usted ha sido señalado; pero tiene la libertad de extraviarse en sus caprichos. Recuerde al rey Saúl, recuerde a Judas...abra las sagradas escrituras y escrudiñe en los pasos de todos aquellos que, a pesar de la elección, extraviaron el camino -mal guiados- por las torpezas de la vanidad y del orgullo.

Yo el que Soy, el que Somos, le estoy hablando a usted y lo hago en lo más hondo de usted; porque le estoy hablando desde las mismas entrañas de su corazón.

No se deje deslumbrar por el fuego fatuo y las luciérnagas. Mire la luz y sígala. El rumbo que lleva no es el mío; aunque, en usted, hay mucho de mí; pero que su propia vanidad y su propio orgullo están estropeando.

Recuerden todos, esto:

El malo mi enemigo está insatisfecho con todo cuanto se hace para mi gloria y la dilatación de mi Reino. Eso arrebata su soberbia y lo incita a luchar en mi contra. El sabe que está vencido por mi y que nada puede en mi contra, por eso busca mi talón de Aquiles, que son ustedes pretendiendo herirme. No lo dejen. Recuerden que él es el padre de la mentira y que usa mil caras. La cara más peligrosa es aquella con la que halaga la vanidad, el orgullo y la soberbia de ustedes. Con ella engaño a sus primeros padres, según las enseñanzas de la Biblia.

Si bien es cierto que la Biblia, con este ejemplo, solo se refiere a una actitud posible, esa, se puede hacer concretar, en ustedes, cada vez que se dejan engañar por la serpiente que les lame las entrañas, mostrándoles las apariencias de un poder inexistente; porque fuera del poder de Dios no hay ninguno otro.

Hijos, hijitos míos: Despierten. Es hora de hacerlo. Oren y vigilen, no sea que caigan en la tentación y que en ella perezcan. Ustedes son míos y son depositarios de un tesoro incalculable, que es mío. Cuídense; porque ustedes, en sí, son mi tesoro y, el malo, mi enemigo, no descansa en el afán de ver como robarlos.

El halago de la vanidad es su arma más sutil y de mayores riesgos. No se dejen alcanzar por ella y, ya los ha alcanzado, ustedes conocen en antídoto: mi corazón, refúgiense en El, con humildad y con prudencia. Sepan que El, esto es, Yo, les basto.

Vengan, vengan, vengan

Vengan a mí.

Vengan, beban y vivan

El Señor soy Yo

Y Yo soy el Salvador.

Pero, no esperen a mañana. Háganlo hoy.

 

  • Reflexion Diaria