"Los verdaderos sitios de este Reino están: en el Corazón de Dios y en el corazón de cada hombre." Acta 54
Lección
Nº 1152
Sean testigos de Jesucristo
1- El testigo y el mártir se identifican, porque están dispuestos al sacrificio, a toda clase de sacrificios, para señalar a Jesucristo, dando testimonio de El, cuésteles lo que costare.
2- Lean, relean y mediten: Juan 10.
3- Lean, relean y mediten: Juan 15.
4- Conviértanse. Para convertirse, escúchenme. Créanme, síganme e imítenme.
5- Si me creen admitan que mi Reino no es de este mundo y que ustedes fueron creados no para el reino de este mundo, sino para el Reino de los Cielos, que es mi Reino.
6- Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
7- Imiten a María Santísima, La Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Modelo y Maestra para ustedes.
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones

8: 00 a.m.
Repitan:
Dios mío:
Limpia mí corazón
para que hoy día
haga tu voluntad
y esté contigo.
Amén

No olviden:
" El Reino del Hijo del Hombre, no es de este mundo."
"Las zorras tienen guaridas, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la frente.
Esto es:
Sean peregrinos. Vayan adelante. Adelante y hacia arriba, construyendo el Reino que, por ser eterno, no tiene medidas ni sitios terrenales.
Los verdaderos sitios de este Reino están: en el Corazón de Dios y en el corazón de cada hombre.
Y, allí, hay que buscarlo y construirlo, sin medidas de tiempo ni tazas elementales de historias que perecen.
No se entraban con absurdos, les repito.
Sean ligeros, como ángeles. Vayan con Ellos.
Ellos son criaturas reales y están al lado de ustedes, para compartir esfuerzos, alegrías y esperanzas.
Ellos, mantienen la Luz encendida siempre sobre ustedes y adelante.
Por eso son el manto de la Virgen. Y, por eso, quiero que al pintar el manto de María, la Inmaculada, sea azul y con estrellas, para indicar el cielo tachonado de ángeles.
Ellos estarán siempre con ustedes , orando por ustedes: alabando, adorando, honrando y dando gracias al Santo de los santos, por lo que ustedes hacen incompleto o dejen de hacer.
De ese modo, María, la Inmaculada Concepción, puede, Ella, sonriendo, darnos algo vivo y eficaz, por ustedes, hijos suyos.
Fíjate, cómo María, la Inmaculada Concepción, está prefigurada por Rebeca, Madre de Jacob.
Ella, sin que ustedes sepan cómo, sabe cómo ganarles el Reino.
Hijo: Amen a María.
Ámenla.
Sean maliciosos. Gánense mi Corazón, mi Voluntad, mi entrega. Esto es: el Reino.
Fíjate, cómo, a la manera de Ella, como Rebeca, puede lograr, del que lo puede, cosas imposibles y aun, en apariencias, contra la voluntad del Poderoso.
Es así, como María, logra la revocatoria de sentencias tenebrosas contra ustedes.
Ámenla!
Enséñenla a amar, a que la amen.
Acta 54