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"Yo, su Unigénito, al darme a mi mismo, por la salvación de ustedes" Acta 1.089

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Saturday - Jan 23 2016

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"Hijos de la luz:

¿Hasta cuando tengo que hablarles y como, para que me escuchen y practiquen lo que les enseño y mando?

¡Cuantos años y con que ternura he venido hablándoles, para hacerles luz perfecta en las enseñanzas proclamabas a todos por mi Padre durante tantos siglos, para mostrarles a todos su inmenso e inefable amor, compendiado en mi propia entrega, con mi Encarnación, vida, muerte y resurrección! ¿Qué más puede inventar un Padre, para decirles a sus hijos que los ama y demostrárselos? ¿Hay acaso mayor amor que dar la vida por el otro? Y, ¿No es esto, lo que mi Padre y Yo, les hemos demostrado: El, al darme a mi, para salvarlos, que era tanto como dar su propia vida al darles a su Unigénito, sin ninguna contraprestación, que no era posible, y sin limite alguno en la medida de la entrega, y Yo, su Unigénito, al darme a mi mismo, por la salvación de ustedes, cumpliendo a plenitud la voluntad de mi Padre, sin ninguna contraprestación, sin ningún limite en la entrega y solo por amor?

Hijos de la Luz: ¡Que duros son ustedes de corazón y que insensible e insensatos!

Cuando mi Padre lo había intentado todo y lo había dado todo para salvarlos, desde la traición de sus primeros padres hasta mi Entrega por ustedes, Yo, en un exceso de amor, invente las Enseñanzas dadas a traves de tu miseria, mi pequeño, pobre, terco y torpe Bastoncito de ciegos, con el único propósito de alumbrar, con la Luz del Espíritu Santo sobre la plenitud de la verdad revelada, a fin de que, al verlas en su totalidad y en detalles, pudieran comprenderlas, vivirlas y practicarlas, en cumplimiento de la promesa que hice a los apóstoles de enviarles al Espíritu Santo, para confirmarlos en mi Palabra. ¿Cómo no pueden ver y comprender el exceso de amor con que los estoy guiando a la verdad? No hay una nueva verdad, ni unas enseñanzas de ella, porque no puede haberlas, ya que todo el secreto de mi Padre, quedo revelado, consumado y sellado con mi entrega; pero si, un gesto nuevo, novísimo y novedoso del amor de Dios, al darles señales y luces nuevas y persistentes para mostrarles lo existente e invitarlos a beber y comer de ello hasta saciarse.

Este es el gesto de una madre que enseña a sus hijos a descubrir, aprender y practicar los secretos de la vida que, sin ser otros, deben asimilar, para que vivan y obren como seres vivos.

Lo que enseñan las madres a sus hijos y los maestros a sus alumnos, no es nuevo, sino lo que ya existe y que es eficaz y necesario. Eso es lo que estoy haciendo con ustedes, hijos de madre de Dios, al darle estas enseñanzas, nuevas, novísimas, y novedosas, no por su contenido, que no es, ni puede ser diferente a la Palabra de Dios, sino por la paciencia con la que se insiste en señalarles la verdad y en invitarlos, reiterada, insistente y persistentemente, a usar de ella para ser salvados; para que esa verdad ya consumada se haga viva y operante en ustedes.

Esta es una nueva alianza, no porque sea nueva la propuesta sino por que es nueva la metodología con que se insistan en la necesidad que ustedes tienen de aprovecharse del amor de Dios, aceptándolo para ustedes en particular, viviéndolo a la práctica en el ejercicio practico de su aceptación y entrega personales.

Hijos de la Luz: ¿Qué más puede hacer el amor de Dios, para salvarlos? Les dio todo su amor y esta allí servido a plenitud, desde mi primera venida. Les di el secreto a plenitud en la última cena, al instituir la Eucaristía. Me di todo en Ella, y estoy todo entero y presente, hasta la consumación de los siglos, sin que haya para ustedes otro medio eficaz de salvación; pero aun así, no han entendido y no lo entienden...no son vírgenes; no están naciendo del espíritu, para entender... 

Acta 1.089

Revista María Hoy
Santa Fe de Bogota, D.C, 
Jueves, Abril 1, 1999 - 11:19

 

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