"No he venido por los sanos, sino por los enfermos..." Acta 907
"...El sol alumbraba para todos.
La lluvia cae para todos.
La semilla fructifica para todos.
El tiempo es común para todos.
El día y la noche son de todos.
La vida y la muerte son iguales para todos
El universo, en sí, es para todos, igual que el bien, la justicia, la paz, la libertad y el amor, en su esencia.
Esta Espiritualidad no es una agremiación, o gremio de gente buena, clasificada e instalada en su club de "virtuosos salvados"; sino una comunidad de vidas que se entregan para el bien común de todos, sin excluir personas, por cuestiones de ideas, actitudes, razas, condiciones sociales, culturales, religiosas, políticas o de cualquier tipo de circunstancias, que sectoricen y excluyan.
"No he venido por los sanos,
sino por los enfermos; pero
también por los sanos,
para que todos tengan la verdadera vida
y la vida en abundancia".
Esa Vida Verdadera Soy Yo,
Jesus, el Salvador resucitado,
verdadero Dios y hombre verdadero,
el Santo de los santos,
La Segunda persona de la Santísima Trinidad.
Por eso, sin Mí, no hay salvación; porque, sin Mí,
Que soy el Salvador, no hay salvador.
Vean por qué, en esta Espiritualidad, todo está orientado y referido a la virginidad, pureza, conversión o "limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios"; porque, ella, como la ley de la gravedad en la tierra, los arrastra inexorablemente y necesariamente a Mi, el Salvador, con una triple acción y triple consecuencia:
"Recibir, vivir y dar a Jesucristo"...
Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, D.C,
Miércoles, Agosto 31, 1994 - 03:15