"...La recompensa, para ustedes, es que ha crecido la fe de ustedes en quien soy, por la certeza de lo que ha sido experiencia preciosa para ustedes. Como a los primeros, les afirmo:" Acta 104
"- Cuando volvieron de retorno de su primera aventura Mis primeros discípulos, llenos de alegría me contaban lo que vieron, oyeron e hicieron.
Vieron abrirse el cielo y descender mi gloria, y se maravillaron.
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Vieron huir a Satanás y sus secuaces, horrorizados de Mí gloria, y se maravillaron.
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Vieron que lo imposible, ante el poder de Mí nombre, se hacía posible, y se maravillaron.
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Vieron, con asombro, que, ellos, invocando Mí Nombre, hacían maravillas, como estaba dicho, y se maravillaron.
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Tenían mi poder.
El poder que tienen todos cuantos creen de verdad en Mí, y se maravillaron.
Yo Soy. Yo he sido.
Yo seré.
Cree!
Crean!
Créanlo!
El Señor Soy Yo.
Y todo lo que es, desde que es, a Mí voluntad está sometido y por nosotros gobernado.
El Poderoso.
El Omnipotente.
El Señor soy Yo.
Somos Nosotros, el Uno y Trino, el Santo de los Santos, la Trinidad Santísima.
Cree!
Crean!
Créanlo!
...La recompensa, para ustedes, es que ha crecido la fe de ustedes en quien soy, por la certeza de lo que ha sido experiencia preciosa para ustedes.
Como a los primeros, les afirmo:
- Aun verán cosas más grandes.
Aun serán testigos de infinitas y extraordinarias manifestaciones de Mí poder y de Mí gracia...
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Nada teman.
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Nada los detenga.
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Nada los haga claudicar.
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Nada, absolutamente nada, detiene los ríos en marcha del amor del Santo de los Santos, del Todo poderoso, del Unico, invencible e inevitable Dios, el que soy, el que Somos, Dios, tu Dios y tu Señor.
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Manténganse en oración; porque, cada vez que obran de este modo, los que a Mí me siguen el tentador y malo se enfurece y pretende destruir, golpeando, con redoblada fuerza, contra los muros de Mí obra. Pero impotente es y está vencido.
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No teman, pero escúdense en la oración.
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Refúgiense en María.
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No dejen el Rosario.
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Usen la Cruz.
El soldado que en campaña, descuida sus armas y no vigila, es sorprendido y si no le mata lo hacen prisionero el adversario.
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Vigilen, pues.
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Estén atentos.
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Oren. Oren. Oren.
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Yo les basto.
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No teman.
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María los asiste.
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Refúgiense en sus brazos.
Yo los bendigo..."
Acta 104
Revista María Hoy
Bogotá
Lunes, Noviembre 25, 1985 - 08:35