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" ¿Quién los oye hablar de las cosas de Dios, puede estar seguro de que ustedes son testigos de la Luz, porque hay armonía entre lo que viven, predican y hacen?..." Acta 1.172

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Thursday - Dec 31 2015

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"¿Ustedes son seguidores de la Luz? ¿Cómo seguidores de la Luz, la testifican, viviendo y practicando el Estilo de la Santísima Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes? ¿Quién los oye hablar de las cosas de Dios, puede estar seguro de que ustedes son testigos de la Luz, porque hay armonía entre lo que viven, predican y hacen?... ¿María Santísima firmaría, como suyas, la vida, la palabra y las obras de ustedes, sin ningún reparo consciente de que, Ella, vive, habla y obra como ustedes? ¿Están seguros de eso? ¿Sus conciencias no les hace ninguna observación?... Piensen, mediten, reflexionen y no se engañen, ni pretendan engañar. En Dios y en lo de Dios, la verdad es el juez personal que condena o justifica. Por eso, bien lo saben que la verdad los hace libres, cuando andan en ella, la viven y practica, lo cual es igual a andar en la Luz.

 

Hijos de la Luz: ¡Despierten! Ya son mayores de edad en estas enseñanzas. Hablen, vivan y obren como mayores de edad y como hijos de la Luz. Por tanto, no engañen, ni se engañen- No es lo fundamental hacer grandes y altisonantes prédicas, ni grandes y altisonantes campañas transformistas, pero que no tengan la garantía de un estilo, calcado en Dios y en lo de Dios, en el que, ante todo, el Estilo de Dios, sea el molde o el modelo. Porque, el sacrificio grato a Dios es un corazón contrito, como les está enseñado desde antiguo. Y no la honra que se pretende tributarle a Dios, solo con palabras, pero sin el aval del corazón. Por eso, muchos predicadores, y muchos rendidores de actos cultuales a Dios, sin la entrega debida y total, tienen el riesgo de no ser reconocidos por Dios, en la hora de la prueba.

Piensen, mediten, reflexionen.

Hagan alto. Deténganse a reflexionar esto. Es necesario revisar de modo personal el estado en que se encuentran ustedes, en esta Espiritualidad, con respecto al plan, criterio y voluntad de Dios.

Por tanto, cada uno de ustedes en particular, haga su propio examen y evalúe su conducta y su quehacer.

No pasen adelante sin este examen necesario para el crecimiento particular y, como consecuencia, para el crecimiento de la colectividad a la que pertenecen.

Los tiempos, en los que viven, reclaman identidad. Identifíquense como hijos de la Luz, no porque lo digan, que eso no es suficiente, sino por lo que vivan y por la forma como lo vivan. No por lo que hagan, que eso no es suficiente, resolviendo estas preguntas:

¿Lo que estoy haciendo, o lo que pretendo hacer, se ajusta al Estilo de Dios, porque, en eso, priman el amor, la verdad, la justicia, por encima de la vanagloria, el orgullo y la soberbia personales? ¿Hay amor y justicia? ¿Esto obedece a razones ajustadas estrictamente a la voluntad de Dios, o, por el contrario, sobre la voluntad de Dios, prima mi voluntad, consciente o inconscientemente?

 

¡Identifíquense! ¡Identifíquense!

 

Identifíquense con Dios, identificando el estilo de ustedes con el Estilo de Dios; lo cual requiere un morir a muchas posiciones, ideales y criterios, para vivir una sola posición; la voluntad de Dios. Un solo ideal: complacer a Dios haciendo lo que El manda. Un solo criterio: el criterio de Dios, que, en síntesis, es su Estilo, el mostrado y demostrado por Jesús y que es, el Estilo vivido y practicado por la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

No se empeñen en hacer empresas que comprometan el Estilo de Dios, sino ajustar todos sus pasos a lo de Dios, sin dejar excepciones, en lo personal y en lo colectivo; esto es: en relación con el comportamiento personal de ustedes y con el ambiente que los rodea, recordando aquella definición trillada: "Ambiente es el conjunto de personas, ideas y circunstancias". Por tanto: no olviden que no pueden olvidar ninguno de los elementos integrantes del ambiente, por descuido en la observancia de la identidad entre ustedes y cada uno de ellos, y, entre ellos y cada uno de ellos.

Crear empresas que comprometan el Estilo de Dios descuidando al propio sujeto y al ambiente, es una temeridad peligrosa, que puede generar grandes amarguras con consecuencias desastrosas y por lo mismo resultados en desarmonía y contradicción con Dios y con lo de Dios.

La definición citada tiene un complemento indispensable: "que concurran en un determinado tiempo y lugar", el cual ni se puede, ni se debe perder de vista.

Hay que estar conscientes de las personas, las ideas y las circunstancias que concurren en el ahora y en el espacio de lo que se hace y se pretende hacer. Por tanto, revísense y revisen, cómo están, ustedes, y cómo está lo que hacen, en cuanto a la identidad con el Estilo de Jesucristo, que es el Estilo de Dios, imitado, vivido y practicado por la Santísima Virgen."

Acta 1.172

Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Jueves, Agosto 29, 2002 - 00:00

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