"Alégrense y proclamen la noticia, la buena noticia que es esta:" Acta 1.049
"Alégrense y proclamen la noticia, la buena noticia que es esta:
"Dios es el que Es.
Jesucristo es el Señor.
Sin Dios nada existe, por eso nada hay y nada es sin Él."
Adoren el misterio del ser de Dios, por Él y en Él.
Por eso, anonádense cuando pronuncien el Santo nombre de Dios, inclínense como lo hace toda la creación, estremecida por su omnipotencia.
¿Han experimentado un temblor de tierra?.
¿Verdad que se conmueven irresistiblemente, sin sentir seguridad en nada?.
Sepan que un temblor de tierra no es nada ante la irresistible grandeza y omnipotencia de Dios.
¿Cómo pueden entonces resistir inconmovibles su presencia sin anonadarse?.
Piensen esto:
Ante un temblor de tierra, que no es nada ante Dios, los menos creyentes son los más amedrentados. ¡Cómo tiemblan y, todo, porque la única fortaleza es Dios y el único Salvador es Jesucristo.
Si no se está con Dios y de su parte, hay razones demasiado grandes para sentir terror.
Si no se está con Jesucristo y de su parte, hay razones demasiado grandes para temer, porque falta el Salvador.
Estas conmemoraciones de los episodios de la Redención son medios oportunos para hacer memoria de la grandeza, la omnipotencia y la misericordia de Dios.
No les dejen pasar impunemente.
Piensen, mediten, reflexionen... Acta 1.049
...Vayan a todos sin excepcionar personas, por sus circunstancias personales y de ambiente.
Lleven la buena noticia de Dios a todos con el solo estilo de sus hechos y sus vidas, no propiamente con la fuerza de sus palabras elaboradas y dialécticas.
No hablen, Vivan.
El pecado de mis teorizantes es abundancia de palabras altisonantes y que no tienen contenido vital y por eso no convencen. Ellos se dan. No me dan. María no se dio. Me dio.
Imiten a María. Hagan, como Ella, en todo. El modelo perfecto de Dios, dado a los hombres, para hacer su voluntad, es Ella. Véanla. Ámenla. Admírenla. Imítenla. Enseñen con sus hechos y sus vidas y estilos, a imitarla.
Si imitan a María, en todo, en todo y sin riesgo, a Dios reciben; a Dios viven; a Dios dan. Este es el modo.
Sean prudentes:
•Sean mansos y humildes de corazón.
•Amen a todos.
- Den amor.
Sean amor.
Cuando a Dios prediquen y eso sea en todo, déjenlo en el primer puesto, al frente, entre ustedes y todos sus hermanos. Eso bastará para hacerlos comprender y hacerlos uno. Solo el amor los unifica. Solo el amor los mete en la armonía de Dios; en el cumplimiento total de su Palabra.
Recuerden todas las lecciones ya enseñadas. Amen, admiren, respeten al hombre y sus culturas. Sean respetuosos. Ni para hacer el bien hagan violencia. No quebranten, estropeándola, la libertad que Dios respeta.
Solo el amor, cuando el amor de Dios es él, convence y enamora. Solo amor persuade, cuando es el amor de Dios vivido y dado al modo de Dios y según El, para su gloria.
Amen. Oren. Bendigan.
Sean Amor.
Que todos vean a Dios, en el amor de ustedes. En el modo como ustedes amen, por amor a Dios... Acta 178