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Víspera de la aparición de Nuestra Señora de la Nueva Alianza" Lo que Dios quiere, eso es y eso será." Acta 563

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Lunes - Dic 14 2015

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-Lo que Dios quiere, eso es y eso será.

De Dios todo parte. A Dios todo debe volver.

Nadie estropea impunemente los planes de Dios. Pero nadie evita que el plan de Dios llegue a su término. Se podrá dilatar -en la amplitud del tiempo; pero no evitar.

Un día o mil años, en Dios, son como briznas de tiempo. Un día, en el hombre es una carga; un día en Dios, no es nada, ni siquiera una señal que pueda ser considerada, si Dios no la acentúa y marca.

Por eso, hombres, hijos de hombres, no pretendan alterar los planes de Dios a sus caprichos. Cuando eso intentan son como insectos que pretendiesen derrumbar una montaña con la fuerza de sus patas. Pero si Dios está en ustedes, ustedes, siendo como insectos, moverán cualquier montaña, aun las eternas del poder de Dios;porque -entonces, será Dios quien obre por ustedes y Él es omnipotente.

Hijos, hijitos míos, despierten. No anden, no obren, no vivan con torpezas. Recuerden esto:

DIOS es el SEÑOR, el Único SEÑOR, y Único DIOS.

Ustedes son creaturas; obras que salen del poder y del amor de DIOS.

El CREADOR se complace en sus creaturas; pero Él puede destruir en un instante las obras defectuosas, que no la satisfacen. ¿Qué piensan que podría evitar esa destrucción? ¿La soberbia de la creatura -rebelándose-, o la humildad de ella, enterneciendo con su entrega y con sus ruegos la voluntad y el corazón de su Señor?

No se engañen ustedes obrando con soberbia y con torpeza.

No se hagan señores. No desafíen la cólera de Dios.

Sean prudentes. Sean mansos. Sean humildes de corazón. Hartos errores han acumulado. ¡Arrepiéntanse! ¡Conviértanse! Pídanle a Dios, con humildad, que los perdone. Pero no lo hagan solos. Sean prudentes. Hay alguien a quien ama Él:

María, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

Recurran a Ella. Que Ella los acompañe. Suplíquenle que interceda por ustedes.

Es la única, que puede aplacar la cólera de Dios y complacerlo; porque es la única, entre todas las creaturas, que siempre ha hecho la voluntad de Dios, aun desde antes de ser concebida. Esto, por gracia excepcional y singular de Dios.

¿Por qué?... Porque Dios lo ha querido de ese modo y Él es el Señor.

Ustedes -todos- han cometido muchos errores y torpezas. No hay uno -entre ustedes-, que tenga las manos sin pecados. Si se midiera la justicia de Dios, por su justicia en sí y no por su misericordia; sepan que la copa está rebozando.

Dios está ofendido; Dios está grande y gravemente ofendido. Su cólera es inmensa. Su mano detenida aún por la Humildad Suplicante de la  Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, pesa y está a punto de caer. Si ella cae ¿Piensan, calculan, miden la magnitud de sus efectos?

¡No! ¡No! ¡No!... No son capaces de imaginar siquiera los desastres.

¿Por qué no se arrepienten? 

¡Arrepiéntanse!

¡Arrepiéntanse!

¡Arrepiéntanse!

Háganlo ahora. Falta poco tiempo para que todo sea inminente. No abusen de la misericordia de Dios y de las oraciones y ruegos maternales de María Santísima. Ella sufre por ustedes. No la hagan sufrir. Eso enoja a Dios.

Óiganla, escúchenla.

Ella, a la vez que me suplica a mí, por ustedes, les aconseja a ustedes, sin ningún descanso y por todos los medios a su alcance, lo mismo que aconsejó a los convidados a las bodas -en Canà de Galilea:

"Oigan al Señor. Escuchen su voz. Hagan lo que Él les aconseja.

Observen, vivan y practiquen los Mandamientos de la Ley de Dios.

Son -10- y se reducen a uno: "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo"

María Santísima les dice hoy -con insistencia:

"Amen, hijos, a Dios. Ámenlo. Ámenlo. Ámenlo. Si lo aman no pecan. El pecado hiere el corazón de Dios y despedaza mi corazón de madre. Arrepiéntanse. Arrepiéntanse. Arrepiéntanse. Aséense en las piscinas naturales y sobrenaturales de la Gracia de Dios. Esto es. Báñense en el cuerpo -para salud de éste, y báñense en el alma, para salud de aquella. Confiésense con el presbítero. Y los presbíteros háganlo entre sí.

Hoy es día de gracias. Mi intercesión aún conmueve el corazón herido de Dios mi Señor. Aprovechen estos últimos regalos, estas gracias adicionales -por mi ruego, mis dolores y mis lágrimas- que les concede mi Señor.

Hoy tengo mis pies en este sitio. Beso con mi amor las aguas de Marilandia y les infundo por concesión de mi Amadísimo Señor, Dios mi Salvador, su aliento de vida y salvación.

Aquí, Dios mi Salvador, reafirma, renueva y reproduce, un nuevo sello de alianza -con ustedes en mí-. A partir de hoy y por espacio de un año estaré aquí. Aquí derramaré bendiciones, para salvación, las cuales tengo por gracias especiales del Altísimo, mi Señor.

Satanás, su enemigo y mi enemigo, está con furia dispuesto a grandes y gravísimos ataques. No le teman; pero huyan de él. Refúgiense en mí. Yo soy escudo y fortaleza para ustedes. No por mí, más sí porque mi Señor está en mí. Tú Hijo mío eres objeto de ataques especiales de su parte por los dones que Dios, mi Señor ha puesto en ti. No te alejes de mí. Yo no te abandonaré. Pero que todos tus hermanos oren por ti y te rodeen de especiales oraciones. Cuando caigas y caerás mil veces; no te quedes caído. Tan pronto como caigas levántate, hijo mío. Ve al sacerdote y aséate. Ojalá no cayeras. Pero hay fuerzas más allá de tus fuerzas que te hieren. Sin embargo mi fuerza es superior; porque es la fuerza de Dios, mi Salvador y mi Señor. Tú no te quedarás caído; pero, hijo mío me cuestas muchas lágrimas.

Ora más. Ora más. Ora más... Invita a todos a la conversión. Cuenta a todos, hasta que lo entiendan, que Jesucristo, mi Dios y mi Señor, ha resucitado, que está vivo y que Él es el Salvador.

Ojalá, en este año de gracias se den comienzo a las tres capillas que se te inspiraron: la de la Santísima Trinidad en el Alto de la Esperanza, como ya lo has bautizado. La Porciúncula de Marilandia y la de san José. Eso acarreará bendiciones y será un semillero de gracias. Muchas gentes vendrán y muchas serán sanadas, en su cuerpo y en su espíritu. Pero hagan penitencia. Hagan oración. Frecuenten los sacramentos. Recen el rosario. Invoquen el Santo Nombre de Dios. Invoquen mi nombre. Llamen a San José.

Hay un sitio que llamarás Fuente del Ángel en el cual mi ángel custodio debe ser honrado. Yo señalaré el sitio con una señal inconfundible (...) complace por gracia y su misericordia.

Lo que suceda a partir de este año dependerá en mucho de la generosidad de ustedes. Háganse merecedores de estas gracias. Yo oro por ustedes. Créanme. Que mis sacerdotes vengan acá para crecer en mi amistad. Que me honren.

Hijito mío: Yo te bendigo con la bendición de la Santísima Trinidad, con la que Ella -por su misericordia- me ha colmado. Que ella te ayude a superar las pruebas. Te cubro con mi manto; para que las fuerzas del malo, enemigo de Dios y mi enemigo, no te alcancen. Hoy aséate a fondo. Bendice en secreto y desde tu corazón a los peregrinos.

Nadie de cuantos estén aquí hoy y se reúnan en unidad, donde quieran que lo hagan, quedarán con las manos vacías, todos alcanzarán mi gracia. A quien te pida bendición bendícelo. A quien te pida oración ora por él. Dios te colma y te hace un pozo de aguas nuevas para nuevas gracias. Se bendito; pero sé limpio. Aséate. La misa háganla en honor de la Santísima Trinidad y para desagraviarla.

Dios mío: con humildad te ruego que a todos cuantos te honren en mi nombre en esta Orden los libres del mal y los preserves del fuego del infierno. Bendice este sitio y dame la gracia de continuar aquí dispensando tus gracias. Amén".

  • Reflexion Diaria