"Abandónense más. Sean míos. Solo míos" Acta 230
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No contaminen sus actos. No se dejen contaminar. Abandónense más. Sean míos. Solo míos. Dejen sus cargas personales y sus cargas cuando estén Conmigo.
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Aún sirviéndome a Mí, no se esclavicen y sirvan a dos señores. Hay un solo Señor. Ese soy Yo, el que Soy, el Unico, el Uno y Trino, el Santo de los Santos, la Santísima Trinidad.
Cuando estén Conmigo, solo Conmigo estén. Abandónense en Mí. Desencadénense de todo lo demás. Dejen las añadiduras. Yo les bastó.
Porqué se preocupan cuando a Mí me sirven? No se dan cuenta que cuando tal hacen se oyen a ustedes y se vuelven sordos a mi voz?
Yo les estoy formando. Por qué no escuchan con todo su corazón, con todas sus fuerzas, con toda su mente y voluntad al que les habla?
Creen que mejor me sirven escindiéndose internamente, para dejar una parte a mi voluntad y otra, a la de ustedes, sometida a sus preocupaciones? No creen que la última, se impone y que, a la postre es a su propia voluntad a la que sirven y obedecen? Hagan claridad en esto. El malo, mi enemigo, puede engañarlos, aprovechándose, solamente, del prudentismo de ustedes. No se dejen engañar.
En lo futuro sean más sensibles y más dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, en las reuniones Conmigo.
Recuerdan aquel pasaje del Evangelio, bastante cruel, en apariencias, cuando dije, rotunda y contundentemente a quienes querían venir en pos de Mí, que abandonaran todo, todos, hasta sus propios sentimientos, hasta sus afectos más filiales, para ser dignos de seguirme y ser de los que Yo quiero y segrego para Mí?
"Que los muertos entierren a sus muertos", sigue siendo un mandato inapelable; porque ustedes no tienen muertos. Los que mueren en Mí, la vida tienen. Soy la resurrección, la vida.
Hagan, pues, claridad en sus criterios.
No corran. Recuerden: en Mí, el tiempo es eternidad. Yo soy eterno y lo que míos son, hechos están para la eternidad, para ser eternos, como Yo; pues de Mí, todo se les participa en el Espíritu y por El.
Si Dios entra en ustedes, si el Espíritu de Dios los llena y El es eterno, y, si ustedes ya no son, sino que es Dios en ustedes, cuando El está en ustedes y El es eterno, ustedes se eternizan en la misma forma en que se santifican, porque El, es Santo.
Corrijan pues, esta impulsividad maniática que a veces los invade.
Si míos son obren como míos. Hagan mi voluntad. No dependan de sus costumbres adquiridas y sus hábitos. Libérense de todo. Sírvanme. Entrénense. Abandónense. Esto díganlo todos: Sacerdotes y seglares.
Otro estilo es dividir. Es no dejarme hacer. Es oponerse a mi querer.
Esclavos ya no son para ser libres; sino libres en ustedes para ser esclavos.
El resultado es, que ustedes, en ustedes se contristan y se amargan y, a la vez, amargan y contristan a los otros, dejando una sensación de inutilidad y de impaciencia que no es mía.
Esto forma parte de la Pobreza de Dios. Esto hace parte del vacío que debe hacerse en ustedes y entre ustedes. Por eso, ese vacío es muerte a todo lo que a mí se opone. Por eso, ese vacío, deja en ustedes la disponibilidad indispensable para mí.
Mayores frutos dejarán las reuniones que Yo ordene cuando no las mixtifiquen con sus aberraciones.
Libérense, pues, dejenme ser y hacer, a mí, en adelante, en ustedes.
Imiten a María.
Su vacío, su entrega, su esclavitud, su pobreza de Dios fueron absolutos e incondicionales.
Solo mi voluntad se impuso y solo así pudo recibir a Jesucristo y solo, por eso mismo, pudo vivir y dar a Jesucristo, no cuotas o partes de El.
El deber humano requería de Ella, en la lógica humana; pero, Ella, la respetuosa de la Ley de Dios y de la ley del hombre, por amor a Dios, cuando Mí voluntad fue la exigencia, no tuvo alternativas, ni quiso cumplir a medias con Dios y con los deberes enlazados a Ella humanamente. Solo Dios se impuso; porque El, es el Absoluto.
No obren de otro modo.
Examinen en esto, sus conductas y corrijan, rectificando sus errores.
Observen que los quiero santos y perfectos, como mi Padre celestial, no a la medida de la santidad y perfección de ustedes; sino al máximo, en grados y escalas ....
Lo Entienden?...
Acta 230
Revista María Hoy
Bogotá,
Viernes, Mayo 16, 1986 - 08:00