13 de Mayo...

Wednesday - May 13 2015

 

Un día como hoy:

 

"Hijos de la Luz, del Amor, de la Esperanza, de la Alegría, de la Autenticidad y de la verdad:

Mi Espíritu, el Espíritu de Dios, descienda y permanezca en ustedes, llenándolos de luz, de amor, de renovada esperanza, de alegría sin límites, de autenticidad y de verdad, para que sean testimonios y testigos de la resurrección de Jesucristo, de su ahora, de su siempre, de su poder y de su misericordia ilimitados.

Están, se los repito, en la zona de fuego del Espíritu Santo, que es el misterio operante de la Santísima Trinidad.

Este día está dedicado por la Iglesia a conmemorar la primera aparición de Nuestra Señora de Fátima. Por eso vuelvan sus ojos hacia Ella, para observarla, honrarla, venerándola e imitar su amor y su entrega absoluta a Dios, el Todo Poderoso.

María es Escuela más refinada y alta de la Cátedra de la Contemplación Espiritual, en quien Dios se recrea. Por eso, obsérvenla, admírenla, hónrenla e imítenla. ¿Quiénes son ustedes para desestimarla, si tal desgracia tienen? Los que tal hacen, ¿será que son mejores y mayores que Jesucristo quien, por el querer de Dios, se encarnó en sus purísimas entrañas, para dignificarla con el don sagrado de la maternidad, que exalta y honra a las mujeres?

Toda cátedra es una escuela para aprender a ser y hacer. María es un don para eso, a través de quien Dios se manifiesta, revelándose, para enseñar, moldear y ennoblecer. Por eso, la virginidad de María Santísima, no sólo es una escuela, sino también un molde que produce copias conscientes, con la misión de anunciar y propagar la certeza de la resurrección de Jesucristo. No una resurrección virtual o ficticia; sino auténtica y real. La resurrección de Jesucristo determina insospechadas e infinitas consecuencias, que se convierten en causas de inefables e insospechados resultados, hechos para ser causas de otros y sucesivos frutos.

Dediquen tiempos, sin prisa, con humildad y con prudencia, a contemplar a María Santísima. Eso no sólo agrada a Dios, por la humilde entrega de ustedes a su voluntad; sino que los habilita para acatar, vivir y proclamar el Señorío de Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero; por cuya realidad llegó a ustedes el Espíritu Santo, para convertirlos en creaturas dignificadas, con destino a identificar; por lo que, Ella, es Madre, Maestra y Modelo para ustedes, por el querer de Dios.

¿Por qué, María Santísima, es una grande e irreemplazable lección, por el querer de Dios? Sencillamente, y ante todo, por el querer de Dios; por su plan, criterio y voluntad. "Dios lo quiso y Dios lo hizo", porque, El, es el Señor y, ¿Quién es el hombre para no acatarlo; para contradecirlo y recriminarlo por sus actos?

María es, no lo olviden, la primera y más alta escala de la Cátedra de la Contemplación Espiritual. Por eso, si ustedes son humildes y prudentes como Ella, a quien deben imitar, la Santísima Trinidad vendrá a ustedes como llegó a Ella, para hacer posible el misterio revelado de la Encarnación del Salvador, para salvación de ustedes, en lo particular, en lo colectivo y en lo ambiental.

La 2ª escala en la Cátedra de la Contemplación Espiritual es la Iglesia, de quien María es el Modelo, por la Voluntad de Dios y, por eso, María y la Iglesia, son Escuelas talleres de perfección y crecimiento para ustedes.

A partir de ahora, pregúntense, si desean ser perfectos y crecer en la perfección de Jesucristo:

¿Cómo está mi relación con María y con la Iglesia?

¿Amo y le creo a María?

¿Amo y le creo a la Iglesia?

¿Mi amor a la Iglesia y a María, me hace descubrir a Jesucristo, amarlo y crecer en este amor, por el querer de Jesucristo?

¿Separo y discrimino mi amor a María y a la Iglesia, excluyéndolas del amor a Dios; por considerar que son creaturas, y que, por ello, carecen de un rango diferente del rango que yo tengo como creatura, en relación con Dios?

¿Mi relación y amor que profeso a María y a la Iglesia favorecen mis relaciones con Dios, con ellas y con mi prójimo?

¿Vivo y obro en la Iglesia y en el mundo, como la hace la Virgen, amando como Jesucristo, para bien y salvación de todos y de todo?

¿Observar y amar a la Santísima Virgen me permite leer y disfrutar en la creación y en cada creatura en particular, el Evangelio de Jesús, que antepone el amor a todo propósito?"

 

Acta 1.414

Revista María Hoy
Bogotá D.C
Martes, Mayo 13, 2008 - 05:23