...Viven en un tiempo de desidentificación y camuflaje. Es socialmente, el tiempo del camaleón, desde la ética de los hombres. Por eso, al mismo tiempo, es el tiempo de los estertores del Maligno, padre y rey de la mentira; pese a que están en la zona de fuego del Espíritu Santo.
Piensen, medite, reflexionen. No engañen, ni se dejen engañar por diferentes espejismos, de poder, de placer y tener (riquezas). El prestigio, la ciencia que, al subyugar a muchos, los pueden convertir en ídolos y oponerse al Señorío de Jesucristo, conciente o inconscientemente.
Hay un peligro, entre todos los virus que afectan el ambiente cristiano. Es el hombre y sed de notoriedad, que puede ser acatado, conciente o inconscientemente; por el que se puede tratar de minimizar a Dios, a Jesucristo y a la Iglesia.
Ojalá se haga alto para pensar y repasar pensando. Hay algunas personas que, sin ser ese su propósito esencial, están endiosando su propio nombre, generando así una corriente peligrosa de idolatría.
Ojalá estas palabras sirvan para frenar ese culto, en ese sentido, y, sin dejar de servir, dejen que el honor y la gloria recaigan en Jesucristo. Lo que existe, ahora es inconsciente y, por lo mismo, peligroso, por la inconciencia que genera desastres, sin que haya conciencia de sus resultados peligrosos a corto o largo plazo.
Piense, mediten, reflexionen.
Sean celosos y prudentes con lo de Dios. Hoy puede haber rectificaciones oportunas. Después será demasiado tarde. Y, en esto, el que tenga oídos que oiga.
Reactiven la acción de las células trinitarias. Esta Espiritualidad se fundamenta en ella. De ellas parte el tejido celular-elemental- de los cuerpos, antes de formar los órganos. Esto, en lo biológico. Pero no es menos esencial en el Cuerpo Místico de Jesucristo. El trabajo celular vigoriza.
Piensen, mediten, reflexionen.
Aun es tiempo de hacerlo. Mañana será demasiado tarde; porque estarán muy exaltados, el amor propio y la dignidad maximizada.
Lean, relean y mediten en el Libro primero de Samuel: 15, 1-31. Este texto lo señalé en otro tiempo para hacer enmiendas de pasos mal andados y no fue escuchado. ¿El resultado? Pruebas amargas, que persisten. ¿Las recuerdan? Por eso las señalo. Ahora lo repito. ¿Me escucharan?
Sé bendito. Todos sean benditos."
Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Domingo, Noviembre 26, 2006 - 01:31

