"Pueden venir y vendrán tiempos difíciles; pero no teman. Recuerden que nada hay eterno bajo el Cielo.
Tú, hijo mío, mí pobre, terco y torpe Bastoncito de Ciegos, no temas a nada, ni a nadie, Yo Soy tu fortaleza y Yo te basto. ¡Proclámame! Sé como un vendaval; como un tornado. No te canses de proclamar mis enseñanzas a tiempo y a destiempo. Ellas no pasarán; porque son mías y Yo las garantizo.
Diles a todos los que quieran o que no quieran escucharte a tiempo y a destiempo:
"Teman al Dios que pasa."
Las oportunidades son únicas. Este es tiempo de gracia y de misericordia. No lo dejen pasar. Piensen que cada minuto equivale a miles de años. Y que, en él, hay incalculables frutos, gracias y almas que, de no aprovecharlos, pasarán y quedarán inútiles por la omisión de ustedes.
De eso responderá cada uno en la medida de su capacidad, su poder y su omisión.
Sean mis testigos. Testifíquenme, señalándome con el estilo de sus vidas para que Yo demuestre y pueda hacer, con la gracia libre y voluntaria de ustedes, lo que Yo quiero y puedo hacer, que es la salvación integral de ustedes.
Se bendito. Todos sean benditos."
