..."Anden con cuidado. Recuerden:
el Camino es
J e s u c r i s t o ;
Él es el Único y Verdadero Camino que conduce a la Única y Verdadera Meta, que es DIOS y, como consecuencia, a la posesión de su Reino, que es el Cielo; es estrecho, porque está lleno de exigencias. La mayor de ellas es el cumplimiento de los Mandamientos de la Ley de Dios; entre los cuales, el Primero es Amar a DIOS; con un complemento ineludible e inalterable, que es el segundo, semejante a éste; pero no el primero: "amarás al prójimo como a ti mismo". Lean, relean y mediten: Mt 22, 37-38.
Para ustedes, por tanto: ¡Óiganlo bien! la Ley fundamental es el amor de DIOS, en cuyo conocimiento; cuya aceptación y cuyo cumplimiento, está el secreto para que les sean dados, como frutos: la paz, la justicia y la libertad; razón por la cual, en un mundo separado de DIOS, esos frutos son inexistentes, por ausencia de causa, o sustracción de materia. ¿Lo entienden? ¿Me entienden?
No se engañen, ni se dejen engañar por la soberbia, la prepotencia y la mentira de los enemigos de Dios, a cuya cabeza y en cuyo trasfondo está el Maligno, quien, siendo creatura de Dios, se le rebeló, pretendiendo superarlo, aun sabiendo, porque él lo sabía, que ninguna creatura puede ser, sin la existencia ineludible de su creador. Por eso, pretender ser y hacer sin Dios, es fatuidad, equivalente a la pretensión de querer ser sin ser; por lo cual, al mismo tiempo, es imposible pretender dar, cuando no se tiene nada. ¿Cómo puede ser la creatura, sin su Creador y qué puede dar si renuncia a la herencia legítima y la destruye? ¿De qué y de dónde saca aquello que ha destruido por soberbia? Y, si no lo tiene, ¿tendrá algo para dar fuera de su fantasía? ¿Si el Reino de los cielos es de Dios y, si aquel, es el depositario de la felicidad y si la felicidad se soporta sobre el trípode: amor, verdad y vida, que son atributos substanciales de Dios, al renunciarlos, ¿Cómo se los puede tener, poseer y disfrutar? Si no se los tiene y se los posee, y, si de ellos se derivan, ineludiblemente, la paz, la justicia y la libertad, ¿Cómo se puede aspirar a ser feliz y a producir felicidad, sin esos ingredientes esenciales? Piensen, mediten, reflexionen.
Sin Dios, el Reino de la felicidad
no existe."
Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Martes, Noviembre 24, 2009 - 05:02
