"No teman. ¿A qué, o a quién pueden temer, si Él los protege y Él, les basta?" Acta 1.128

Viernes - Oct 17 2014


 

 

- " Hijos de la Luz:

¿A qué o a quién le temen? No tengan miedo.

No le teman al que sólo puede matar el cuerpo o destruir las cosas transitorias. Temanle, sí, al que puede aniquilar el alma. A Ese, temanle. Y, ese, Soy Yo, el que Soy.

Por eso, ustedes no tengan miedo. Reactiven sus esperanzas y sus bríos.

¡Alégrense!

Saquen sus ojos de lo transitorio y elévenlos hacia la Luz. La Luz Soy Yo, y, Yo les basto.

¡Alégrense!

¿Por qué se pasan la vida mirando solamente al reducido o minúsculo lugar de sus ombligos, o a las ineficaces pequeñeces de las miserias humanas y no se dignifican elevándolos a mí?

Los paganos, que para ustedes, deben ser los que no tienen la Luz, se entretengan, como los cerdos, saboreando la desazón de sus miserias. Ustedes no. El fango no es para los hijos de la Luz. Y, ustedes, son los hijos de la Luz; no porque lo merezcan; sino porque Dios los ama, y, El les basta.

¡Alégrense! ¡Despierten! ¡Regocíjense!

¡Canten Aleluyas!

DIOS está vivo y, Él, es el Señor,

El Padre de ustedes. Y él, les basta.

No teman. ¿A qué, o a quién pueden temer, si Él los protege y Él, les basta?

¡No teman!

¡Alégrense, Alégrense, Alégrense, Alégrense!

Vivan y dejen vivir.

Más aún: Hagan que los otros vivan dándoles la buena nueva del Amor de Dios.

Preocúpense por ésto: por llenar la tierra con la buena nueva del amor de Dios. Eso, y no otra cosa, basta, para que ustedes y todos sean felices, oportunos y eficaces.

¿O Creen que, por la desadaptación y la amargura, pueden cambiar el orden de las cosas exitentes?

No, no, no. Así no. Así nada, absolutamente nada por eficaz y oportuna que lo juzguen, podrán lograr; porque, por ustedes, en sí, por muy inteligentes y capaces que se crean, nada, absolutamente nada podrán lograr; porque sin Dios nada pueden hacer. Y, nada, es nada.

¿Me entienden? ¿Lo oyen? ¿Me escuchan?

Sin Dios, nada pueden hacer. Esta es mi Palabra y, sobre la tierra y bajo el sol, todo pasa y pasará, ahora y siempre, menos la Palabra de Dios.

Sólo Dios y lo de Dios, no pasa..." 1

Sin la voluntad de Dios no se desprenden ni una sola hoja de un árbol ni uno solo de los cabellos de ustedes. Y, no obstante, muchos, entre ustedes creen, que todo se hace con el poder, la ciencia y las capacidades de los hombres. ¡Qué equivocados están los que piensan de ese modo! Más tarde o más temprano se desilusionarán. Es por eso que los poderosos, al modo de los hombres, en el fondo de ellos, en sí, son tristes, frustrados, miedosos, impotentes e inseguros. Con frecuencia y por un contracomplejo bien marcado, se muestran hoscos, superiores y arrogantes.

En ellos, la actitud de no bajar la cabeza, es tanto de su personal insuficiencia. Los seres que, a sí mismos, se consideran importantes, son - paradójicamente - los más insignificantes para Dios, quien no valora apariencias externas; sino realidades internas.

Recuerden la constante afirmación de Cristo:

"Los últimos serán los primeros..."  2

¿Creen que no cuido de las nimiedades y accesorios? ¿Quién conoce como Yo hasta el más pequeño de sus cabellos y sus poros y los tiene contados? ¿Es que no sé cuántos microbios existen y cuántos virus? Si en el registro de sus computadores pueden ustedes estar al día en los detalles que registran; ¿Por qué no admiten que Yo tengo más precisión y actualidad que sus computadores? Abran sus corazones y sus mentes. Esto es abran sus espíritus y entiéndan."  3

1 Acta 1.128 

2 Acta 701

3 Acta 803