"El amor es la clave." Acta 661

Friday - Sep 05 2014

 


"Hay entre ustedes quienes están tristes.

Diles de mi parte, que Yo vivo y que Yo basto. Que, porqué andan como huérfanos?

Porque no alegrarse y danzar en la fiesta mientras está el novio; mientras está servido el banquete y suena la música."

Acta 462

 


 

 

 

"Hijos, hijitos: no sean insensatos. ¡Despierten! Mucho de lo que ahora hacen, muchos de ustedes, pretendiendo agradarme, es bueno, por la intención; pero no es lo correcto, ni es lo que Dios quiere.

Si lo que hacen no deja como fruto el amor; no es lo que Yo quiero.

El amor es la clave.

No sean rigoristas. No sean quehaceristas. No sean parlanchines. Sean prudentes, al modo de Dios. Póstrense a escuchar la voz de Dios. Recuerden: el verdadero ayuno es aquel que hace que el "yo" de ustedes sea enterrado y que, enterrado, se pudra, para dar los frutos que Dios quiere. Y no hay otros frutos, que sean más queridos por Dios, que el amor y los derivados del amor, como la paz, la libertad y la justicia.

Prefieran siempre el amor a toda regla que mate el amor.

Cuando trabajen para Dios, estén en el bando de María -prefiriéndolo- al de Marta. ¿Lo entienden?

Ayunar, hacer cosas y decir cosas, pretendiendo servir a Dios- no es malo; pero no es lo mejor y, si no se ama, y si no antecede el amor, puede llegar a ser peor. ¿Lo entienden?

Créanme: de todo cuanto hacen lo único que sirve es lo que Dios quiere. Y ¿Qué es lo que Dios quiere? Ustedes lo saben; porque Yo se los he revelado por todos los medios: lo que Dios prefiere es el amor; porque, para eso, Él, los creó a su imagen y a su semejanza. ¿Lo entienden?

Por amor Dios se hizo hombre. Como hombre se hizo como el más pequeño de los hombres, con el único propósito de salvarlos por amor. Mi último mandamiento no fue que se maten los unos a los otros, para ser perfectos; sino que se amen los unos a los otros como Yo los he amado, con el mismo amor con el que el Padre y Yo nos amamos. 

¿Lo entienden?

¿Cuál creen que es el antídoto contra las horas terribles que se acercan? ¿Cómo creen que pueden evitarlas o atenuarlas? Créanme: no es la insensatez y el rigorismo; el hacer y el prudentismo. No. Es el amor. Y el amor a veces es no hacer, por contemplar. Es la quietud activa a los pies de Cristo-Dios, que es la contemplación vital, sabia, prudente, que deja a Dios hacer, según sus propios planes, actos y criterios. En la quietud del cenáculo se dio pentecostés y sólo en ella. ¿Lo entienden? Eso les permitió a los apóstoles, tener las energías, la sabiduría y la reciedumbre para escribir sus hechos, viviendo el presente vital y siempre nuevo de su Dios y su Señor.

¿Qué creen que habría pasado si en vez de quedarse en orante quietud -en el cenáculo- hubiesen corrido -sin el fuego y la fuerza del Espíritu Santo a proclamar la doctrina de Jesús, pretendiendo servirlo a Él e implantar su credo? ¿Creen que hoy habría creyentes? ¿Creen que ellos, en sí, habrían soportado sus martirios? No. No, hijos, no. La desbandada habría sido terrible, ante las pruebas y hoy no habría un solo seguidor de Cristo.

¿Lo entienden?

Hagan alto. Lean, relean y mediten en estas enseñanzas, que no son sino dedos que señalan lo que está dado en las Sagradas Escrituras. Aquí no hay nada nuevo. La única novedad es el consejo profético. El mismo de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre Maestra y Modelo para ustedes, tal como ella se los dio en Caná de Galilea y como se los sigue dando de modo clamoroso:

"Escuchen su voz y hagan lo que Él les manda".

Acta 661

Revista María Hoy
Pie de Cuesta (Santander) – finca Betania, 
Viernes, Abril 5, 1991 - 02:30