De nuestros sacerdotes - escuchar:
Lección
No. 1.180
Sean prudentes y fieles.
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En el servicio de Dios se debe ser prudente y fiel.
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La prudencia y la fidelidad requieren humildad, amor, y entrega. Amor a Dios y amor al prójimo.
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No se debe impunemente, hacer mal uso de los talentos recibidos del Señor, para ser administrados.
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Las personas confiadas al cuidado de quienes mandan, gobiernan y dirigen, son los talentos más valiosos que el Señor confía para su administración. Háganlos crecer en gracia y santidad. Ámenlos, respétenlos e impúlsenlos. Dios les pedirá estricta cuenta de sus acciones y misiones en relación con ellas. Y Dios es exigente.
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Administradores de Dios, sean prudentes, sean diligentes. Esfuércense en la encomienda que reciben.
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Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
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Imiten a María Santísima, La Inmaculada Concepción y Siempre Virgen, Nuestra Señora de La Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
SINTESIS
En la administración de los talentos o bienes de Dios, los administradores, sean prudentes: no apaguen la mecha que aún humea.
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

6:39 a.m.

Repitan:
Dios mío:
Limpia mí corazón
y lléname de ti,
para que hoy día esté contigo
y haga tú voluntad.
Amén.

