De nuestros sacerdotes - escuchar:
- Hijos de la Luz
Sean amor. Sean misericordia. Sepan, y no lo olviden, que no hay nada por encima de la misericordia y del amor. Ni siquiera igual.
El amor es el diamante de la expresión de Dios. En él se transparenta. Y la misericordia es la expresión visible y que se palpa del amor.
Por el amor y la misericordia se identifican y se reconocen a los hijos de Dios, que son los hijos de la Luz.
Todas las virtudes son excelsas, pero el amor es eterno. Todo pasará, la ciencia, la técnica, el poder, las dignidades, menos el amor y la misericordia, porque ellos están en la esencia de Dios, que es eterna.
"Ustedes, hijos de la Luz, podrán saber mucho y podrán hacer mucho; pero si no aman y no son misericordiosos, no son nada.
Podrán, aun ser Papas y reyes; pero si no son misericordiosos, no son nada, a los ojos y al juicio de Dios. Por tanto, no se ufanen de saber mucho y de hacer mucho. Todo eso pasará; pero si no aman y no son misericordiosos, no son nada ante los ojos y ante el juicio de Dios. El examen final para alcanzar el cielo, que es el Reino de Dios, e incrustarlos en la familia de Dios, lo aprovarán quienes amen y sean misericordiosos.
Por el amor y la misericordia, ustedes, merecerán o no, que Dios los reconozca como sus verdaderos, inconfundibles y fieles servidores, dignos de llamarlos: "hijos" y de serlo en espíritu y en verdad.
Díganme, respondiéndose, cada uno a sí mismo:
1. ¿Están seguros de que, en ustedes, el amor está por encima de la ciencia, de la técnica, del poder y aún de la fe?
2. ¿Están seguros de que, en ustedes, la caridad es superior a la fe y a la esperanza?
3. ¿Están seguros de que, ustedes, aman de tal modo que puedan ser llamados amor y que lo sean?
4. ¿Están seguros de que, en ustedes, la caridad es tan fuerte y tan visible que, quien los vea, pueda decir: "gracias al modo de ser éste, yo reconozco que Dios vive y que me ama"?
5. ¿Creen y están seguros de que si les tocara escoger entre: ciencia, poder, técnica, fe, importancia, generosidad, honra, amor y caridad, para ser llamados: científicos, poderosos, técnicos, personas de fe, importantes, generosos, gloriosos, amantes y caritativos, ustedes preferirían ser amantes y caritativos, aunque sean juzgados, críticados y condenados?
Sepan que, la santidad o acercamiento de las porsonas a Dios, se mide y califica, por el grado de amor y de misericordia en el que viva.
Ser como las vírgenes prudentes y las necias, para los hijos de la Luz, depende del buen o del mal uso que se hagan del amor y de la misericordia.
Por todo lo demás merecerán recompensa, pero, sólo por el amor y la misericordia, merecerán el reino de los cielos y ser llamados hijos de la Luz y serlo en espíritu y en verdad.
Piensen, mediten, reflexionen.
La Espiritualidad de los hijos de la Madre de Dios y, como consecuencia de ello, sus frutos, tiene como fundamentos el amor y la caridad. Por eso, esos artibutos de Dios, son sus insustituibles objetivos.
El verdadero hijo de la Madre de Dios, quien es, ante todo, hijos de la Luz, se caracteriza por la caridad y el amor.
Para eso, no necesita más que, virgnidad para ser lleno de Dios y amor, que es resultante de la virginidad, para ser llamado hijo de Dios o hijo de la Luz.
Sin amor y sin caridad se puede ser todo, menos hijo de la Luz.
El hijo de Luz, está llamado a ser luz y la Luz es amor y es caridad.
Ama y sé caritativo y eso te basta para ser prseencia de Dios entre los hombres.
Acta 1.113
Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C,
Sábado, Noviembre 13, 1999 - 04:33
