Un día como hoy... Él Acta de la promesa de Dios.

Thursday - Aug 11 2016

De nuestros sacerdotes - escuchar: 

Acta 1.229

Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Miércoles, Agosto 11, 2004 - 04:06

  

"Hijos de la luz, del Amor y de la esperanza. Sean benditos hoy, ayer, mañana y siempre, por los siglos, de los siglos, amén.

Hace 20 años estábamos aquí: tú desorientado y Yo abriendo las cortinas del misterio, para darle sentido a la respuesta que mi Santísima Madre dio a la pregunta que le hiciste días atrás:

"Mamá: yo tan insignificante, ¿qué puedo hacer para contribuir al cambio de las cosas en el mundo?

- Dar a Jesucristo"

Esas tres palabras llenas de sabiduría y de misterio no te las dijo Ella, por su propia iniciativa, sino por la fuerza del Espíritu Santo, en cuya esencia bullía la plenitud de los propósitos de Dios.

Era como la primera gota de agua que se hizo en el mundo. ¿Quién, entre ustedes, por sabio que lo hubiese sido, al modo de los hombres, habría podido sospechar que un día se multiplicaría y crecería en tal forma, que se convertiría en ríos, mares y océanos?

¿Quién habría sospechado que el primer grano de arena llegaría a multiplicarse de tal modo que colmaría vastas extensiones de desiertos en la tierra?

¿Quién habría sospechado, por mucha imaginación que poseyera, que el primer hombre que fue creado se multiplicaría en tal forma que los incrédulos ensoberbecidos llenos de desesperación buscan toda clase de estrategias para eliminarlo por el temor de que falte pan y abrigo para alimentarlo y abrigarlo?

Los científicos y sabios sin Dios, con sólo la sabiduría y ciencia de los hombres, es como ciego que trata de avanzar a tientas en medio de las tinieblas de su propia oscuridad.

Todo, porque "sin Mí, nada pueden hacer"

Han pasado solo 20 años que se cumplen hoy a esta misma hora y en este mismo sitio, desde cuando inicié la aurora de mi confirmación a la profundidad de su respuesta. Porque la primera Acta que te di en este mismo sitio es como el comienzo de un día que va transformando en claridad el misterio de la noche.

En estos 20 años, ¡Cuantos resultados inimaginables, entonces, se han producido! Ese solo hecho les plantea interrogantes serios que jamás podrán esclarecer, como muchos otros misterios, si no es a la luz del Espíritu Santo.

Conjuguen los 4 primeros verbos que les he dado para edificación de ustedes, observando los contenidos y reglas de los seis restantes.

Hagan alto hoy y piensen, mediten, reflexionen y saquen consecuencias.

¿Me entienden?

¿Tú, me entiendes?

No pretendan llenarse de razones para entender las razones de Dios.

A ustedes, las criaturas, no les es permitido romper, por ustedes en sí, los sellos de los misterios de Dios, porque sus llaves sólo las tiene el Espíritu Santo y están en las manos del Hijo, condicionadas a la Voluntad del Padre.

Es por eso que, razones sencillas como las 5 palabras que, el 16 de Julio de 1.984 fueron pronunciadas por mi Santísima Madre, en respuesta a las 2 preguntas que le hiciste en esa noche, no las han podido entender los más ilustres custodios de mi Gracia.

¿Cómo entenderlas, si el misterio, todo misterio, es tan simple, como el inexplicable Misterio de Dios, a consecuencia de la simplísima sencillez de su grandeza?

¿Me entiendes?

¿Me entienden?

No es fácil entenderlo; porque sin Mí, nada se puede hacer. Y, nada es nada, aún lo más elemental y simple.

Lo de Dios se entiende solamente a la luz de su Gracia, cuando se tiene un corazón de niño carente de las complicaciones de los razonamientos absurdos de los mayores ensoberbecidos.

Ustedes sean humildes, para que Dios les dé la gracia de recibir, vivir y dar a Jesucristo.

Está bien que sean agradecidos y que, llenos de humildad, ensalcen el Santo Nombre de Dios, como lo hizo la Santísima Virgen en su Magníficat, al recibir la claridad del misterio de mi Encarnación.

Lean, relean y mediten: Lucas 1, 46-55.

 

Lección 

No 1.139

Vivan y adoren el Misterio

 

1. Jesucristo, el Señor, es el Misterio revelado.

2.  Jesucristo, la Luz del mundo, es la Mismísima Palabra de Dios.

3. La Mismísima Palabra de Dios, que es Jesucristo, solamente se puede entender, a su propia Luz, y por la gracia del Espíritu Santo.

4. Pídanle al Espíritu Santo, con humildad y con prudencia, que les de la gracia de ser humildes y dóciles a sus inspiraciones, para recibir, vivir y dar a Jesucristo el Salvador, Dios verdadero y hombre verdadero.

5. Pídanle, a la vez, que el Espíritu Santo les de el don de la gratitud, para agradecer a Dios, el regalo extraordinario de las Enseñanzas recibidas de Jesucristo en estos 20 años, de las cuales derivan tantos resultados, que son innegables e inexplicables, por la mentalidad y la razón de ustedes.

6. Dediquen tiempo, con humildad y con prudencia, a escudriñar y a analizar cada uno de los numerosos resultados, con los cuales han sido favorecidos en estos 20 años, que se cumplen hoy.

7. Bendigan a Dios y agradézcanle cada uno de los resultados que descubran, como: el enriquecimiento de la fe; la revista María Hoy, Marilandia, las dos Comunidades religiosas; la Espiritualidad de los Hijos de la Madre de Dios; sus semillas extendidas a diferentes lugares de la tierra donde darán frutos abundantes, y los IX Encuentros Internacionales realizados.

8. Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

9. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza , Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

10. Sean Vírgenes, ¡Conviértanse! ¡Conviértanse! ¡Conviértanse!

 

 

SÍNTESIS:

 

Hacer Inventarios y Balances es bueno en las obras de Dios y en las del hombre. Así se progresa; porque permiten conocer la realidad y saber de dónde se viene y hacia dónde se va.

Gasten tiempo en esta operación y, como consecuencia de ella, sean agradecidos. Agradézcanle a Dios sus dones y disfrútenlos.

Por hoy basta.

Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

Firma JESUCRISTO

5:54 a.m.

Firma Secretario

Repitan:

Dios mío:

Limpia mi corazón

para que hoy día

haga tu voluntad

y esté Contigo,

Amén.

Firma JESUCRISTO

Digan:

Dios mío:

Te amo, te glorifico, te adoro.

Límpiame, libérame, lléname de Ti.

Dame una mente y un corazón nuevos.

Guíame y condúceme según tu Providencia

y permíteme cumplir tus Mandamientos;

escuchar, vivir y practicar tus Enseñanzas

y hacer según tu santísima Voluntad en todo tiempo.

Amén, amén, amén.

 

Firma JESUCRISTO

Al margen del Acta
Veo con gusto los sentimientos de gratitud que me expresan en todos los sitios donde está esta Espiritualidad. Reconozco esos sentimientos y esas acciones de agradecimientos. Por eso los bendigo y les prometo que los estableceré sobre la tierra y en el cielo; pero no se cansen de ser humildes y de perseverar.

Esta Espiritualidad Trinitaria, Cristocéntrica, Mariológica, Eclesial, Eucarística y Pneumatológica  de los Hijos de la Madre de Dios abrazará la tierra, nutriéndose y nutriendo en todos los ambientes como la Santísima Virgen , quien la presidirá siempre, con la mansedumbre y la humildad de las raíces de los árboles y de las aguas subterráneas, sin ruidos pero con eficacia.

Tengan hoy en sus memorias a quienes les han presidido en su viaje hacia el Reino de los Cielos, salidos de esta Espiritualidad; a los que están enfermos o impedidos por cualquier motivo y a quienes con razones o sin ellas se han apartado de ustedes. Oren por todos ellos y bendíganlos bendiciéndome a Mí y dándome gracias.

Tú, hijo mío, regocíjate, porque sin merecerlo, tu nombre lo tengo inscrito en el Reino de los Cielos. ¿Recuerdas que así te lo dije en la Basílica de San Pedro en Roma? Regocíjate, alégrate y dame gracias. La Reina de los Cielos, tu Santísima Madre está de fiesta; porque, ¿Qué madre no se regocija con las alegrías de sus hijos?

No temas, a nada, ni a nadie. Y, con los bríos de un atleta que triunfa, no me pierdas de vista, a Mí, como tu Meta segura. Yo te doy y te daré fuerzas siempre, no obstante tu miseria.

Que, en esto, quienes me sirven unidos a la empresa encomendada a ti, por mi gracia, hagan suyas estas palabras que te digo a tí y que las disfruten con humildad y con prudencia.

Hoy es día de gracias singulares para ustedes. No las malgasten.

Recuerden, vivan y disfruten estas palabras que, desde el comienzo repito con amor y con poder y misericordia a quienes las escuchan:

¿Están cansados? ¡Vengan a Mí!

¿Están sedientos? ¡Vengan a Mí!

¿Tienen hambre? ¡Vengan a Mí!

Yo los saciaré

El Señor Soy Yo y Yo les basto.

Crean, créanme, confíen y esperen en Mí. Sólo confíen en Mí.

¡Ay! De quien confía en sí mismo; en el poder del hombre y de los elementos, o criaturas en general.

¡Sé bendito!

¡Todos sean benditos!

Firma JESUCRISTO

 

Al margen de margen del Acta

A esta Acta llámenla:

"El Acta de la promesa de Dios"

Tiene el Sello de mi Palabra. Y Yo, el que Soy, el que Somos, cumplo siempre mi Palabra, porque Yo y Ella, Somos uno mismo.

Firma JESUCRISTO

De hoy y para siempre, quienes vengan a este sitio serán benditos y alcanzarán misericordia.

Firma JESUCRISTO

Firma Secretario