..."Si están cansados, vengan a Mí. Mi yugo es suave Y mi carga ligera".

Thursday - Jul 14 2016

De nuestros sacerdotes - escuchar: 

..."Si están cansados,

vengan a Mí.

Mi yugo es suave

Y mi carga ligera".

 

Pero respóndanse a ustedes mismos:

 

¿Por qué están aquí?...¿Quién soy Yo para ustedes?

¿Quiénes son ustedes frente a Mí?

 

Tomen estas preguntas como puntos de referencia y piensen, mediten y reflexionen en ellas, como rumiándolas durante todo el peregrinar en el que andan por mi gracia.

Ninguno de ustedes es un convidado de piedra. Sus nombres están escritos en la bitácora de Dios, como son, con lo que tienen y con lo que son. Dios sabe el nombre de cada uno de ustedes, y El conoce sus realidades personales; lo que son y lo que tienen: sus virtudes, sus defectos y sus tendencias. Nada le es desconocido a El, de lo que son y de lo que hacen, tal como no le era desconocida, la realidad y la identidad de cada uno de los primeros seguidores de El... Así como son, así los escogí, para confiarles una misión histórica y escatológica: cooperarme en el desarrollo, permanencia y fructificación del Reino de los cielos en la tierra y en el tiempo histórico para salvación de ustedes, según su plan, criterio y voluntad.

Yo sé que no son santos; pero los quiero santos a imagen y semejanza del Santo de los Santos. Para eso les he dado un libre albedrío, el cual les permite decidir con libertad. Y Dios respeta esa decisión de ustedes, que es la cooperación que les pide al invitarlos a la conjugación de 4 de los verbos espirituales que han recibido.

Escuchen: Dios no es un tirano. El es un buen padre: el buen Padre, por excelencia, quien a la vez es el Buen Pastor.

Regocíjense de que así sea; pero tiemblen al pensar que así no sea por apatía o por negligencia de ustedes.

El honor y la misión que tienen son muy grandes; por lo mismo la responsabilidad correlativa es igualmente grande; porque, a pesar de ser vasijas frágiles de barro, cada uno de ustedes es depositario de un tesoro demasiado valioso, que es la semilla del Reino de los cielos.

Si esa semilla la malgastan haciendo mal uso de ella, sepan que ninguna otra persona recuperará por ustedes su finalidad y de ese modo quedará estéril en ustedes; porque ustedes son únicos igual que ella. Recuerden la parábola de los talentos.

Hijos de la Esperanza, mis frágiles y mínimos barqueros: Dios quiere replantear la historia con nuevas semillas. Y esas semillas les están encomendadas y a la vez cada uno de ustedes es esa semilla porque está identificado con ella. Lo que ustedes hagan o dejen de hacer será de una vez para siempre. Lean, relean, Juan 12, 24

Pero no teman. Yo soy la Salvación y el Salvador de ustedes. A ustedes se les pide solamente que me crean y se abandonen en Mí, y eso les basta. Por tanto no pierdan ni la Meta, ni el Rumbo que les garantizan la fidelidad y la eficacia. La meta es el Padre que tienen en el cielo. El Rumbo soy Yo, el Camino, la Verdad y la Vida.

Crean, créanme, confíen en Mí y no se aparten de Mí. El Señor soy Yo y Yo les basto. Yo quiero que sean santos, como Yo, y que santifiquen como Yo. Dios lo quiere y los otros, sus hermanos o prójimos, lo necesitan.

¿Para qué están aquí en Tierra Santa?  Créanme: sencillamente, con la misión de aprender y practicar los misterios del Arte-misterio de ser cristianos, o seguidores míos, para transmitir el amor de Dios, que santifica, el cual, como toda semilla, solamente da frutos, cuando siendo lo que es y debe ser, se siembra y se pudre, cayendo con humildad en la tierra.

¡Piensen, mediten, reflexionen!"