De nuestros sacerdotes - escuchar:
...Ya les he dicho alguna vez que, hasta orar sin Dios es malo; porque es modo de rendirle culto a los propios criterios y caprichos.
La oración tiene sentido cuando es diálogo con Dios y no un monólogo absurdo con los propios caprichos del orante.
La avaricia en la oración puede ser una manía peligrosa, esclavizante y asesina.
La oración sin Dios mata la fe y hace posible que prolifere el mal en el orante sin Dios, como crece, ahogándolo, la cizaña en medio del trigo...."1
Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
Oren antes de orar, ya se los he dicho. Esto es: Invoquen el Santo Nombre del que Es. Pidan la ayuda de sus poder y su misericordia. Pidan el Espíritu, al Padre en mi Nombre y por mis propios méritos y el Espíritu Santo les sera dado y El vendrá en ayuda de ustedes, para fortalecer sus debilidades.
Orar antes de orar es bueno; para que Dios permita que la oración de ustedes le sea grata.
Orar orando, también ya se los he dicho.
Orar orando es bueno; porque nada pueden por ustedes. Sin Dios nada les es dado y nada pueden.
Dios es el que hace que la oración de ustedes le sea grata. Pero, para que ese sea así, es preciso que El este en ustedes y permanezca.
Recuerden: para que Dios este en ustedes es preciso que entre en ustedes, por la virginidad de ustedes.
Esto es: por la limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
Supliquenle, a Dios, con humildad que El, por su poder y por su amor los limpie y los libere de todo lo que no es de El; para que El este en ustedes y obre en ustedes. Con ustedes, desde ustedes.
Que sea el Espíritu Santo quien en ustedes ore. Por eso es entendible la necesidad de orar orando. Pues hay oraciones que no lo son. Y estas son muchas, Son palabras vacías y por lo mismo son inútiles, vanas e infecundas.
¿O es que no recuerdan que la oración de Caín no era grata a Dios; porque en verdad no lo era?
Mala obra era. Y, en lugar de agradar, desagradaba a Dios. En lugar de bendición era anatema.
Cuidense ustedes de orar sin Dios.
La oración sin Dios es anatema.
No sean maquinas de producir palabras fabricadas en serie, sin vida, ni belleza.
Eso no es bueno, Supliquenle a Dios que El, en ustedes ore. Esto es: dialogue con ustedes, en intimo coloquio de Padre a hijos o de esposos.
Orar es dialogar con Dios. Y el verdadero dialogo, mas que palabras, es encuentro.
La oración, es encuentro es intimo, intímisimo encuentro entre Dios y el Hombre.
Por ser encuentro causa resultados: Dios habla al hombre y la palabra de Dios es eficaz. Ella crea, nunca se pierde. Siempre se realiza.
La palabra de Dios es causa y como causa crea efectos.
Los efectos de la causa de Dios son: amor, paz, justicia, libertad, verdad, servicio y, consecuencialmente:
Desarrollo.
Por eso el papa ha dicho, que el verdadero nombre de la paz es el progreso o sea el desarrollo pleno o total del hombre y de lo del hombre.
Para eso y por eso Dios ha creado al hombre a imagen y semejanza suya: para crecer en El hasta lograr, por su participación, la santidad y perfección de El a niveles eminentes.
Oren después de orar.
Es necesario que los efectos de la oración no se inutilicen.
Que no sean arrebatados por el malo.Que a ustedes no les ocurra como al sembrador imprudente que riega una semilla y la deja a merced de las aves de rapiña.
¿Cosechara fruto alguno el sembrador imprudente si las aves se comen sus semillas y con ellas el precio del sudor y la fatiga?
Los imprudentes pierden la guerra después de las grandes victorias.
El enemigo no duerme y no olvida su fracaso.
El malo es enemigo de Dios. Contra Dios el, nada puede; pero contra ustedes si con imprudentes, si puede hacer males grandes y graves.
El mayor mal es robarles la confianza en el confiable y con ello, arruinarles el manantial de gracias, que perfecciona y santifica.
No dejen de orar. Oren.
Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
Imiten a María Santísima la Inmaculada Concepción y siempre virgen.
Esta Orden Trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, ante todo sea de oración, para ser virgen y lograr de ese modo, por la acción de Dios en cada miembro, en particular y en el conjunto, la virginidad individual; para recibir, vivir y dar a Jesucristo el Salvador resucitado, en orden a la cristofinalización. Esto es: a aceptar, vivir y proclamar el señorío de Jesucristo, verdadero Dios y Hombre verdadero.
Revisen ustedes, todo esto en ustedes, los de esta nueva, novísima y novedosa orden, en el arte misterio de ser cristiano...2
1. Acta 286
2. Acta 364
